EMPEZAR DE NUEVO
Nunca es tarde. Este es otro punto clave de señalar, pues mientra haya vida habrá esperanza. Las personas a veces sentimos que nuestro tiempo ya pasó, que nuestras oportunidades se agotaron, que ya nada podrá ser. Pero eso no es cierto.
De la misma manera que la rama aparentemente muerta y sin remedio ha reverdecido, tu vida y la mía pueden comenzar de nuevo. Quizá los tormentosos vientos de las circunstancias de tu vida te hayan derribado. Tal vez has cometido muchos errores que han lastimado a otros, que te han lastimado a ti. Acaso el fuego de los problemas y las tentaciones te hayan quemado el alma y te encuentres fatigado o fatigada hasta desmayar. Tal vez las fuerzas hayan desaparecido y no tengas ánimos para seguir luchando.
Pero no te rindas. No importa cuán bajo hayas caído, no importa si tu vida se encuentra hecha jirones; recoge los pedazos y vuelve a empezar. No importa lo que otros piensen de ti, ni aún lo que tú mismo puedas pensar de ti. Lo importante es que puedes comenzar de nuevo.
Sin embargo, no perdamos de vista esta verdad vital: Sólo Dios puede transformar nuestra vida.
La mano milagrosa de Dios te sostendrá. Él tiene poder para vivificarte. El tiene poder para hacer que de tus ramas secas retoñe la vida nueva. El tiene poder para hacer nacer vástagos de tus raíces muertas. El tiene poder sobre la muerte misma, pues de ello quedó evidencia en la tumba vacía. Fue Jesús quien dijo acerca de sí mismo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11, 25).
Por eso te decimos, como le dijo Pedro al cojo que se encontraba en el templo de Jerusalén: "En el nombre de Jesús de Nazareth, levántate y anda".(Hechos 3,6).
Atrévete a intentarlo. Aún hay esperanza para ti. Deposita tu confianza completamente en Dios. Deja que su Espíritu Santo refresque tu tierra árida y agárrate de la mano de Jesús Nazareno. El te levantará, El te proporcionará el soporte que necesitas, El te dará una vida nueva y te reverdecerá. Brotarán flores de tus ramas secas para perfumar a otros con olor a Cristo. Verán en ti el milagro y glorificarán a Dios.
¡Tú puedes empezar de nuevo!

