Reflexiones
Página Principal > Reflexiones
¿EXISTE EL MAL?
Un profesor universitario retó a sus alumnos haciéndoles esta pregunta: ¿Dios creó todo lo que existe? Un estudiante respondió: Sí. - ¿Dios lo creó todo?, insistió el profesor: - Sí señor, respondió el joven. Enseguida el profesor añadió: Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe, y si las obras son un reflejo de quien las hace, entonces Dios es malo.

El estudiante se quedó callado ante esa afirmación, con la cual el profesor se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.

Pero entonces, otro estudiante levantó la mano y dijo: ¿Puedo hacerle una pregunta, profesor? Por supuesto, respondió el aludido. El joven se puso de pie y exclamó: Veamos, profesor: ¿Cree usted que exista el frío? El profesor replicó: - ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe- . ¿Acaso usted no ha tenido frío?   lea más
JEAN MARCEL
En la clínica de un famoso cirujano cardiólogo, entra la secretaria y le anuncia que un ancianito, muy pobre, deseaba consultarle, recomendado por un médico del hospital público. El cirujano dice que lo atenderá una vez que haya atendido a todos los clientes particulares o con órdenes médicas.

Así, después de 2 horas de espera, el médico recibe al anciano y éste le explica la razón de su visita:

- Mire usted: El médico del hospital público me ha enviado aquí porque únicamente un médico con el prestigio que usted tiene, podría solucionar mi problema cardíaco. Además en esta clínica usted dispone de todos los equipos necesarios para llevar a cabo la operación que necesito.

El médico revisa los papeles de los estudios que el ancianito le presenta y coincide con el colega del hospital público. Luego, pregunta al anciano qué institución del estado o empresa de seguros le costearía la operación. Este le contesta:

  lea más
EL HOMBRE MÁS BUENO
Hubo una vez en un pueblo muy lejano de China, un hombre anciano al que todos sus vecinos lo consideraban el hombre más bueno del mundo. Dicho apelativo lo había ganado debido a la fama que tenía de no haber lastimado a nadie en toda su vida. Nunca había discutido con nadie, nunca había engañado a nadie, nunca había hecho llorar a nadie, nunca había levantado la voz. Ni una sola pelea con los vecinos, ni una sola vez había regañado a un niño por jugar cerca de su propiedad, nunca riñó con su esposa, nunca insultó a nadie, ¡nada!

En verdad era un hombre muy admirado, tomado siempre como ejemplo en las asambleas del pueblo. Era el modelo a seguir.

Sin embargo, hay que aclarar el porqué de tamaña fama de este anciano: Nunca hacía nada, nunca hablaba con nadie, nunca interactuaba con su prójimo. Todo lo que hacía desde el amanecer al anochecer, era sentarse a mirar un árbol que crecía en su jardín. Este árbol había aparecido de forma espontánea en su jardín desde hacía unos años. El anciano, que antes de que apareciera el árbol sólo se sentaba a mirar la nada, consideró este suceso como una señal de Dios, en aprobación a su quietud.

  lea más
Más artículos