Reflexiones
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DESEAR EL MAL NOS HACE MUCHO DAÑO
Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre, lo llamó entonces y Jaimito, lo siguió, exclamando en medio de una gran irritación:

- Papá, ¡te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo. ¡Hasta tengo ganas de matarlo! Su padre, un hombre sencillo, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo, quien continuaba vociferando:

- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso de ninguna manera! Me gustaría que él se enfermara y que se sintiera tan mal que no pudiera ir más a la escuela.

El padre siguió escuchando y luego se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso a Jaimito:   lea más
AMOR VERDADERO
Moses Mendelssohn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba de ser guapo. Además de una estatura algo baja, tenía una grotesca joroba.

Un día Moses visitó a un mercader de Hamburgo que tenía una hermosa hija llamada Frumtje. Moses se enamoró perdidamente de aquella muchacha, pero ella le repelía su apariencia deforme. Cuando llego el momento de despedirse, Moses hizo acopio de su valor y subió las escaleras hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven, para tener la última oportunidad de hablar con ella. Era tan hermosa, pero a Moses le entristecía profundamente su negativa a mirarlo.

Después de varios intentos de conversar con ella, le preguntó tímidamente: -¿Crees que los matrimonios se crean en el cielo?

- Si - respondió ella, todavía mirando al suelo.

- ¿Y tú...?   lea más
LA CONSTANCIA Y EL DESALIENTO
Cuenta la leyenda que un día el diablo puso en venta todas sus armas de destrucción. Debidamente pulidas y muy bien presentadas, en una mesa cubierta con un paño rojo, estaban la envidia, el enojo, el resentimiento, la codicia, los celos, las drogas, el alcohol y todos esos instrumentos con que el enemigo ha venido destruyendo a la humanidad.

Todas estas armas tenían su etiqueta con su respectivo precio y lo que más llamaba la atención a los visitantes del mercado de las armas destructoras del maligno, era un artefacto en particular que se veía muy desgastado. Al parecer era el que más usaba el diablo y el que más valoraba, pues su precio era el más alto de todos.

Cuando le preguntaron al diablo por qué era tan costosa esa arma explicó que era la más eficaz, ya que funcionaba perfectamente donde otras fracasaban. Con ella había logrado perturbar aún a los más osados misioneros, a los más celosos predicadores y a los más consagrados cristianos.

Su nombre: ¡El desaliento!   lea más
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