Una de las más bonitas celebraciones parroquiales que hemos tenido últimamente, ha sido sin duda la fiesta del Día de la Madre 2006, la cual compartimos con gozo el pasado día 9 de mayo, ofreciendo primero la acción de gracias por todas las mamás presentes y ausentes, para luego tener una muy alegre convivencia en el exterior del templo.
La Misa la ofició el padre José Abramo Torres, quien dijo en su predicación que la Madre más venerable es la Virgen María, la mamá de Jesús, refiriendo que el mes de mayo es también el mes dedicado a la Madre de Dios. Mencionó además que la celebración eucarística era ofrecida como un tributo de amor a las mamás, tanto las vivas como aquellas que han sido llamadas a la Casa del Padre. Luego elogió el rol tan importante de las mamás en la vida de todas las personas. Después de Dios, la figura de la madre es el centro de la vida familiar.
Al terminar la Misa, a todas las madrecitas se las invitó a quedarse y disfrutar de un bonito festival que se organizó para hacerles pasar unos momentos agradables con un sencillo programa artístico y una sabrosa merienda, a base de ensalada de pollo, pastel y refresco.
Fue nuestra maestra de ceremonias Nidia Moreno, anunciando en primer término a José Antonio Azueta y Abraham Moreno, quienes nos sorprendieron abriendo el programa con dos muy buenas interpretaciones que merecieron abundantes aplausos por lo bien logradas.
El segundo número de la tarde, fue un regalo para todas las mamás de parte de Edna, Liliana, Senia, Abi, Cecy y Cynthia, todas ellas integrantes del Grupo El Joven Nazareno. Las muchachas presentaron un bailable muy moderno y muy bien ejecutado, gracias a que lo estuvieron ensayando varios días antes, para hacer una buena contribución a la fiesta.
Enseguida, también con mucha entrega, un grupo de niños y niñas de la Escuela de la Fe, entonaron un canto muy bonito, que se llama Mamá, acompañados por el señor Raúl Morales en el teclado.
Buscando mostrar y demostrar la diversidad en el talento de nuestros jóvenes, el siguiente momento del programa fue para presentar una pieza de actuación muy sencilla, amena, pero con significado: Un Día sin Mamá, escrita por Paola Ortega. Los personajes: por supuesto, la mamá; además el papá, la hija mayor y los hijos más pequeños. La trama, las situaciones cotidianas que transcurren en un flujo que parece fácil, hasta que mamá sale momentáneamente de la escena. Entonces viene el caos, lo que parecía sencillo se complica: quién hace la limpieza, dónde están las cosas que todos necesitamos, quién cocina, etc. El papá lo intenta, los hijos exigen, pero nada funciona, hasta que mamá aparece de nuevo y todo vuelve a la normalidad. Un verdadero homenaje a la reina del hogar.
Hubo también un número muy bonito e intencionado, aunque de él no se tomaron fotografías. Fue un regalo de los papás para las mamás. Los señores Sergio Morales, Santiago Buenrostro, Rodolfo Barrientos, Arturo Macías y Juan González, excelentemente acompañados al piano por Raúl Morales, cantaron Madrecita y Eres Tú, dos canciones clásicas dedicadas con mucho cariño para todas las mamás.
Y nuevamente los muchachos y muchachas de El Joven Nazareno hicieron una aportación más al programa de la fiesta. Acompañados en la guitarra por Rodrigo Montemayor, deleitaron a toda la concurrencia con esa pieza infaltable de los festivales de mayo: Señora, Señora, muy bien cantada.
Luego, cuando todos creímos que la fiesta había terminado, vino la sorpresa de la noche: La presentación de los payasos Botitas y Lenchín (el padre Alberto y Lorenzo Román), que amenizaron con chistes y concursos, promoviendo la participación de las mamás, para repartir muchos regalos entre las ganadoras.
Finalmente, el padre Alberto y el padre Abramo hicieron reconocimientos especiales a la mamá de más edad, a la mamá con familia más numerosa, etc.
En resumen, fue una fiesta que salió muy bien. Esto se lo agradecemos primeramente a Dios y después a todas las personas que participaron y que ya han sido mencionadas en los párrafos anteriores, así como a las señoras que prepararon los alimentos: Lety Vidales, Irma Saucedo, María Luisa Chama, Lupita Cavazos y a las que ayudaron a servir, sin esperar ser servidas, a pesar de que también son mamás; a los jóvenes como Luis Paniagua, Chuy y José Luis Moreno, que apoyaron en todo, desde realizar una rifa anterior para hacerse de fondos y cubrir, al menos parcialmente, los gastos: acomodar sillas, colocar mesas, acarrear hielo, refrescos, ordenar y limpiar al final, etc.
En fin, se trató de una sólida experiencia de comunión y participación que nos llena de alegría y esperanza.