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Pastoral Familiar |
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Con la ayuda de Dios y la bendición de nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Robles Ortega, celebramos la Semana de la Familia 2007 en la Parroquia Jesús Nazareno, de la Arquidiócesis de Monterrey. Para vivirla de la mejor manera, fueron invitadas y asistieron familias de la Parroquia en general y de los integrantes de las pequeñas comunidades.
Este encuentro con nuestras familias fue durante la semana del 24 al 28 de septiembre, cerrando en este último día, viernes, con la Hora Santa por la Familia y la invitación al evento arquidiocesano ¡Despierta, Familia!, programado para el domingo 30, en la Arena Monterrey.
Durante el resto de los días desarrollamos el programa propuesto por el señor Arzobispo Robles, quien nos pidió abordar los siguientes temas:
1. El Plan de Dios sobre el Matrimonio y la Familia, 2. La Situación Actual de la Familia, 2. El Tesoro de la Familia y 4. La Familia Formadora de Discípulos y Misioneros.
Esta selección de temas se realizó con base en la orientación pastoral del señor Arzobispo de Monterrey, llamada Jesucristo: Camino, Verdad y Vida; el Plan de Pastoral Orgánica de la Arquidiócesis para el período 2006 2010; el Encuentro Mundial de las Familias 2006; la Asamblea Arquidiocesana de Pastoral Familiar y el documento conclusivo de la V Asamblea Latinoamericana y del Caribe, celebrada este año 2007, en Aparecida, Brasil.
Todo el programa de la Semana de la Familia 2007 en Jesús Nazareno, se desarrolló con la asesoría y el apoyo del P. José Abramo Torres, Párroco, y el P. Carlos Alejandro Villarreal González, Vicario Parroquial. La coordinación les fue asignada a los esposos Aurelio y Lety Moreno, encargados de la pastoral familiar en nuestra parroquia.
Entre las personas que participaron para la exposición de los temas, anotamos a Jesús y Karina Valencia, Luis Paniagua, Nidia Moreno; Martín y Nora Loredo, Adriana Forcade, Sergio y Lulú Téllez, José y Maricruz Galindo, Octavio y Marta Carrera, Betty de León, Cecy Loredo, Arturo y Lulú Macías, así como el padre Abramo y el padre Carlos.
Tocó precisamente al padre Carlos hacer la reflexión sobre la temática abordada el primer día, una reflexión hecha a la luz de la Palabra de Dios, donde uno de los puntos claves es reconocer que en el plan de Dios el matrimonio es el fundamento de la familia, vivido como una vocación al amor. Es un amor que se permea a los hijos y hace de la vida en familia, lo que se ha dado en llamar un paraíso anticipado.
La calidad de la relación que llevan los esposos, define en gran forma la marcha de la familia. En este contexto, insistió el padre Carlos en que un factor indispensable para la buena marcha del matrimonio, es el perdón. Precisó que al perdonarse, los esposos recuperan siempre la armonía en su relación y que en esa armonía se manifiesta y se fortalece el amor, que es el vínculo de la perfecta unión, tal como lo dice san Pablo en su carta a los colosenses.
En el segundo día se revisó la situación actual de la familia, siendo el padre Abramo quien reflexionó acerca de las consecuencias que hay en el hecho de tener a Dios ausente de la vida familiar.
Se habló también de la falta de comunicación adecuada. Los esposos a menudo no se hablan, y cuando se hablan tienen un intercambio tan defectuoso que por lo regular se convierte en fuente de conflictos y de desencuentro. En este ambiente, ni los padres ni los hijos encuentran respuesta a sus necesidades de amor, de comprensión y de apoyo para una vida plena. Pero sobre todo está el hecho de que una comunicación ausente o deficiente, anula ese diálogo fundamental que es vehículo para la transmisión de la fe. ¿Cómo hablarles de Dios a los hijos en un clima familiar a veces violento, donde escasea o está ausente la armonía y el buen entendimiento, donde no hay paz? En estas circunstancias, ¿qué idea se puede dar a los hijos acerca de que Dios es Padre lleno de amor, cuando el padre que ellos conocen es el de los golpes, los gritos, las ausencias y los malos tratos?
En este día se invitó a las familias presentes a realizar un análisis honesto acerca de las fortalezas, las debilidades, las oportunidades y amenazas que reconocen en sus núcleos familiares. Luego se les pidió, a partir de sus propias conclusiones, aclarar qué acciones pueden definir para lograr la mejora continua en la vida familiar.
El tercer tema que se revisó en la Semana trató del Tesoro que es la Familia, el don más preciado que Dios nos ha concedido. Reconocerla como lo que es, como un tesoro, nos ayudará a valorarla, a disfrutarla y a defenderla de tantos ataques que hoy amenazan con destruirla.
Cerramos la estructura temática de la Semana, abordando la exhortación que contiene el documento de Aparecida, en la línea de lograr que la familia sea también Formadora de Discípulos y Misioneros. Para esto se nos dieron toda una serie de sencillas sugerencias, como: promover la lectura de la Biblia en casa, hacer alguna oración breve al momento de compartir la mesa (bendición de los alimentos), hacer alguna oración con los abuelos para pedir por su salud espiritual, etc.
De lunes a jueves, no pasamos por alto que hubo grata y activa presencia de varios niños que dieron sus puntos de vista acerca de la familia, del amor de Dios que se les ha enseñado al recibir formación en la fe. También interpretaron cantos muy bonitos que encendieron el ambiente y merecieron una carretada de aplausos de todos los presentes.
En el viernes resonaron las palabras de Jesús: "Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos", durante la lectura del Evangelio al celebrar la Hora Santa para la Familia.
"Tómame, Señor" fue el primer canto de meditación que se incluyó en esta hora, antes de la primera reflexión. Enseguida cantamos "Hoy en Oración" como segundo canto de meditación, evocando la entrega del Señor por amor. Ya por último le cantamos a nuestro Buen Pastor, "Danos un corazón grande para amar, danos un corazón fuerte para luchar".
Quédate siempre con nuestras familias, Señor.
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Galería de Imágenes
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La familia Rodríguez, siempre presente.
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Chuy y Karina Valencia hablaron de economía familiar.
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Con sencillas dinámicas se impulso la comprensión de los temas.
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La armonía en la pareja, es nase para la armonía en la familia.
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La familia de Juan Román, todos atentos al tema.
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Por los jóvenes, Luis Paniagua habló de la importancia de contar con un plan de vida.
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El padre Abramo lamentó que en muchos casos hayamos sacado a Dios de nuestras familias.
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El padre Carlos dijo que el perdón es clave para mantener la armonía familiar.
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Lupita y Esteban también asistieron.
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Juan de Dios Sandoval nos dio un mensaje muy especial acerca del amor del Señor.
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Este grupo de niños nos acompañaron el primer día de la semana.
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Por ellos vale la pena revisar cómo estamos llevando nuestras familias.
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La familia López Escamilla también participó.
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Cecy, Nora y Martín Loredo, participaron en un tema de la Semana.
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Algunos jóvenes complementaron con su participación el real sentido de la Semana Familiar.
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Ivonne y Renato, han asumido el reto de formar una nueva familia.
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Sergio y Lulú Téllez, en el tema de la Familia formadora de discípulos y misioneros.
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La noche del jueves estos niños cantaron una pieza preciosa.
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La gente se puso de pie para aplaudir el canto de los niños.
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De rodillas frente al Santísimo, le pedimos al Señor se quedase para siempre con nuestras familias.
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