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DÍA DEL ANCIANITO 2011

Juan González López
El padre Abramo se refirió además a la larga vida que el Señor ha concedido a otras personas de nuestra comunidad, como don Héctor Elenes y don José Luis López Chavira, integrantes activos de pequeñas comunidades del sector san Lucas, quienes nos enseñan una gran alegría de vivir y un entusiasmo que mucho les admiramos. Los veremos en algunas de las fotos que ilustran esta nota.

Al centro de su mensaje, el padre Abramo apuntó que todos debemos dar gracias a Dios (es lo primero) por el tiempo de vida que a cada uno nos concede. También dijo que el Señor quiere que nos santifiquemos, y eso es algo muy bello en lo que todos debemos trabajar constantemente, sin que la edad represente ningún obstáculo. Aclaró que aunque de acuerdo con los criterios del mundo a veces no hay respeto para las personas mayores, porque están viejitas y muchas no son productivas, para Dios todos somos valiosos y su amor no hace distinciones. Por el contrario, según nos lo muestran las Sagradas Escrituras, en los relatos bíblicos los ancianitos siempre tienen un papel preponderante, pues son gente con una gran experiencia y sabiduría, a quienes la sociedad en aquellos tiempos concedía un valor excepcional. Inclusive recordó que a Dios mismo se le llama el Anciano de Días, como aparece en el libro de Daniel, capítulo 7.

El padre Abramo, para poner un énfasis mayor en el lugar de aprecio especial que se daba a los ancianos, también evocó la figura de Moisés, quien a la edad de 80 años fue escogido por Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto y llevarlo a la tierra prometida. Moisés vivió 120 años, hasta cumplir la encomienda divina.

Con todos estos señalamientos, el padre Abramo dijo a los ancianitos que es muy importante mantenerse alegres, sobre todo en la certeza del amor que Dios a cada uno nos tiene. Hay achaques, claro; hay enfermedades, pero la alegría no debe faltar en el corazón del auténtico cristiano.

Un equipo de las personas voluntarias que atienden ordinariamente el servicio del Comedor Parroquial, fueron las encargadas de preparar una sabrosa comida que se ofreció para todos los ancianitos que acudieron a la celebración. También hubo música en vivo que atrajo felices recuerdos y acaso algo de nostalgia, pero mayormente emociones agradables.

Nuevamente damos gracias a Dios por la vida de nuestros ancianitos y por el trabajo de todas las personas que colaboraron para ofrecerles una bonita e inolvidable celebración de su día.

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