VIGILIA PASCUAL 2008
Juan González López
El P. Abramo, acompañado por el P. Joaquín, inició los oficios con un saludo a los presentes, realizando enseguida la bendición del fuego. Luego se encendió el cirio y el celebrante fue colocando los clavos en él, con el trazo de la cruz y citando la fórmula: "Cristo ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega", "por sus santas llagas gloriosas, nos proteja y nos guarde.Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu. Amén".
Hubo en cada momento moniciones apropiadas que estuvo expresando Antonio Calderón, del sector san Mateo. Toñita López, Jovita Alejo, Lidia Arriaga, Ramoncita Vázquez Heredia, Rodolfo Acosta y Felipe Hipólito, estaban en el grupo de ministros extraordinarios de la Eucaristía que sirvieron este día.
Se inició la procesión del fuego y el cirio encendido fue pasando por el pasillo central del templo, todo a oscuras. Todas las personas iban encendiendo sus velas, comunicándose el fuego, que significa comunicar unos a otros la fe y la esperanza.
Después de colocar solemnemente el cirio pascual en su candelabro, nuestro Vicario Parroquial, el padre Joaquín Patlan, entonó el pregón pascual, pregonando la alegría de la renovación en Cristo, Luz del mundo.
Posteriormente se inició la Liturgia de la Palabra, optando por tres lecturas. Fue muy importante, y es necesario decirlo alternar los cantos con las lecturas y la oración, gracias a la buena participación de los coros que, en espíritu de comunión, unieron sus voces para esta celebración especial.
Y fue con todas estas voces y las de todos los fieles que, después de la última oración, cantamos el himno "Gloria a Dios en el Cielo". Se encendieron todas las luces del templo y se echaron las campanas a vuelo. Los jóvenes de Koinonía previamente habían repartido globos y banderines blancos entre todos los fieles y éstos, llenos de alegría pascual, los ondearon vigorosamente para dar un ambiente festivo y gozoso a todo el conjunto de la celebración. Luego de escuchar el Evangelio, se dio paso a la Liturgia Bautismal. Empezó con la Bendición de la Fuente, a cargo de nuestro Párroco el P. José Abramo, diciendo: Hermanos, pidamos a Dios todopoderoso que con su poder santifique esta fuente bautismal, para que cuantos en el bautismo van a ser regenerados en Cristo, sean acogidos en la familia de Dios.
Siguió la bendición del agua y la aspersión a todos los fieles, acción en la cual participaron tanto el padre Abramo como el padre Joaquín, haciendo un recorrido por todos los rincones del Templo. Muchas personas llevaban, como es la costumbre, varios recipientes para llevar agua bendita a sus casas, significando que deseamos abrir nuestros hogares a la vida nueva que nos ofrece Cristo, para que brille entre nuestras familias la paz y el amor.
Al invitar a los fieles a la renovación de las promesas bautismales, el padre Abramo nos recordó que no obstante que la petición de renuncia a Satanás y sus obras se formula en plural, a toda la comunidad presente, la respuesta debe ser individual.
Continuamos con la liturgia eucarística que, como nos instruye el padre Abramo, incluye el ofertorio, la consagración y la comunión, esta noche con un sentido muy especial, pues recibimos a Aquel que es nuestra luz, que aparta de nosotros las tinieblas, que nos da su perdón y su amor.
Los servicios de apoyo a esta celebración correspondieron al sector san Mateo, cuyas pequeñas comunidades se unieron en una sola para servir de la mejor manera posible y hacer de la Vigilia Pascual 2008 una celebración digna en todos los órdenes.
En atención a todo el trabajo realizado por las pequeñas comunidades, el padre Abramo hizo un público reconocimiento a los responsables de sector, a las comunidades sectoriales, a los coros, a los sacristanes, a los acólitos, a los jóvenes y a todas las personas que de algún modo contribuyeron a la buena realización de todo el programa de la Semana Santa 2008.
Después de la oración final y la bendición, los muchachos y muchachas de Koinonía aprovecharon la animación musical de los coros para ponerse a bailar y dar así la nota festiva a esta inolvidable celebración pascual.
Afuera, en el atrio, se inició una alegre convivencia, con refrigerio y todo. Luego, como toda la gente estaba muy contenta, pues niños, jóvenes y adultos, todos siguieron bailando hasta entrada la noche.
Queda en este espacio electrónico la memoria de estas fiestas que nos llenaron de alegría y esperanza a toda la gran familia de nuestra Parroquia Jesús Nazareno.





















