UN BUEN PADRE
Un buen padre no cree que lo mejor sea que su hijo tenga oportunidades; le enseña a buscarlas, a crearlas y aprovecharlas.
Un buen padre no le consigue a su hijo lo mejor para que sea feliz, le enseña a encontrar lo mejor en todas las cosas, aún en las más sencillas.
Un buen padre no le enseña a su hijo que debe superar a los demás;le enseña que lo realmente importante es superarse cada día a sí mismo.
Un buen padre no le enseña a su hijo a decir todo lo que piensa, le enseña más bien que debe pensar todo lo que dice.
Un buen padre no es que resuelve los problemas a su hijo, sino aquel que le enseña a asumir responsabilidades y aprender de sus errores.
Un buen padre no le enseña a su hijo a evitar los fracasos,le muestra que el fracaso es parte del camino hacia el triunfo.
Un buen padre no refuerza en el hijo el sentido de su propia importancia; le enseña que en todo momento su vida le pertenece a Dios

