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GRACIAS, PAPA, POR ENSEÑARME CON EL EJEMPLO

Juan González
Cuando creías que yo no estaba viendo... te vi colgar mi primer dibujo en la puerta del refri y me sentí tan halagado que corrí a hacer otro.

Cuando creías que yo no estaba viendo... te vi poner alimento en la tacita del gato y así fue como aprendí que es algo bueno cuidar de los animales.

Cuando creías que yo no estaba viendo... me di cuenta de las lágrimas que rodaban por tus mejillas y así supe que algunas veces las cosas duelen, pero que está bien llorar para que el alma se recupere.

Cuando creías que yo no estaba viendo... te sorprendí preparando mi postre favorito y fue por era razón que tomé conciencia acerca de que las cosas pequeñas son las que hacen la vida especial.

Cuando creías que yo no estaba viendo... te escuché hacer una bonita oración y de ese modo me enseñaste que existe un Dios bueno y amoroso al que siempre puedo acudir, sabiendo que en todo tiempo se puede confiar en Él.

Cuando creías que yo estaba profundamente dormido...te acercaste a darme el beso de las buenas noches y me ofreciste una lección muy valiosa acerca de lo importante que es sentirse amado y protegido.

Cuando creías que yo no estaba viendo... me di cuenta de que apartaste un plato de comida, para llevarlo a un amigo enfermo y fue de ese modo como aprendí que todos debemos cuidar unos de otros.

Cuando creías que yo no estaba viendo... me he dado cuenta de que siempre te esfuerzas por dar de tu tiempo y tu dinero para ayudar a gente que no tenía nada y aprendí que los que tienen deben de ayudar a los que no tienen.

Cuando creías que yo no estaba viendo...te he visto cuánto esmero pones en cuidar de nuestra casa y de nosotros. De esa manera he aprendido que debemos cuidar bien lo que nos ha sido dado.

Cuando creías que yo no estaba viendo...aprendí de ti las lecciones de la vida que necesitaba: cómo ser una persona buena y productiva.

Cuando has creido que yo miraba hacia otra parte, te descubrí dando un beso a mamá, mientras la abrazabas con mucha ternura. Así con tu ejemplo, me doy cuenta de que eres también un buen esposo. Por eso te respeto, te admiro y te amo mucho, papá.

Gracias por todas esas cosas que te he visto hacer cuando tú creías que yo no te estaba viendo.