ORACIONES BÁSICAS I
SEÑAL DE LA CRUZ
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
GLORIA AL PADRE
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
AVE MARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén.
ANGEL DE DIOS
Angel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.
EL ETERNO REPOSO
Dale, Señor, el descanso eterno, Brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
EL PADRE NUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
ANGELUS
El ángel del Señor anunció a María. - Y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve María. He aquí la esclava del Señor. - Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María. Y el Verbo de Dios se hizo carne. - Y habitó entre nosotros. Dios te salve María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo. Oremos: Infunde, Señor tu gracia en nuestras almas para que los que hemos conocido por el anuncio del ángel y la encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y su Cruz a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Gloria al Padre.
REGINA COELI
(Durante el tiempo pascual en vez del Ángelus)
V. Reina del Cielo, alégrate, aleluya.
R. Porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya.
V. Ha resucitado según su Palabra, aleluya.
R. Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos: Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado al mundo de alegríaNuestro Señor Jesucristo, concédenos, por la intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
SALVE REGINA
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
MAGNIFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
BAJO TU PROTECCIÓN
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro. ¡Oh, Virgen, gloriosa y bendita!
BENEDICTUS
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por la boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de los pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
TE DEUM
A Tí, oh Dios, te alabamos, a Tí, Señor, te reconocemos.
A Tí, eterno Padre, te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.
A Tí te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, la multitud admirable de los profetas, el blanco ejército de los mártires.
A Tí la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de adoración, Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad.
Sé su pastor y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para siempre, por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Tí.
En Tí, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.
VENI, CREATOR
Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles, llena con tu divina gracia los corazones que creaste.
A ti, a quien llamamos Paráclito, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones.
Tú, dedo de la diestra del Padre, Tú, fiel promesa del Padre, que inspiras nuestras palabras, ilumina nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones;}y con tu perpetuo auxilio fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.
Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé nuestro director y nuestro guía, para que evitemos todo mal.
Por ti conozcamos al Padre, al Hijo revélanos también; creamos en ti, su Espíritu, por los siglos de los siglos.
Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos.
Amén.

