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Oración |
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¿CADENAS DE ORACIÓN O CADENAS DE PRESIÓN?
A nuestras casas y al e-mail llegan con cierta periodicidad mensajes que nos invitan a iniciar o continuar una cadena de oración. Dichas cadenas provienen de diversas partes del mundo, las más de las veces de Sudamérica y generalmente, prometen grandes bendiciones en caso de seguirlas con fidelidad o presagian la desgracia para quien se atreva a interrumpirlas, mencionando a renglón seguido los casos afortunados de personas que siguieron la cadena y las desgracias acaecidas a quienes la interrumpieron.
Estas cadenas nos invitan a la oración y a propagar la oración entre nuestros conocidos. No hay duda que ofrecen un buen testimonio de hacer apostolado de la oración. Pero ofrecer la condena y la desgracia o el premio seguro, no va de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia.
La oración es una fuerza liberadora que permite elevar el alma para contemplar a Dios y conocer su divina voluntad sobre nuestras vidas. En la oración, dice Juan Pablo II, e realiza la experiencia viva de la promesa de Cristo: l que me ame, será amado de mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él (Jn. 14, 21). Se trata de un camino sostenido enteramente por la gracia, que requiere un intenso compromiso espiritual y que encuentra también dolorosas purificaciones (la noche oscura), pero que llega, de tantas formas posibles, al indecible gozo vivido por los místicos como nión esponsal (Novo Millenio Ineunte cfr. no. 33).
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PARA BENDECIR LOS ALIMENTOS
Bendecir los alimentos es una costumbre muy antigua entre nuestros hermanos mayores, los judíos. Inclusive, según lo hemos leído en los Evangelios, el mismo Jesús pronunciaba la bendición y la acción de gracias. Aparece esto en diferentes momentos y no solamente en la última Cena, sino también antes de la multiplicación de los panes. Así mismo aparece esta costumbre en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Bendecimos la mesa para agradecer que el Padre nos da el pan de cada día, con lo cual es evidente que escucha nuestra oración. Bendecimos la mesa para que Dios fortalezca nuestra comunión fraterna como familia. Opera pues como factor de unidad.
Dicen muchos que la mejor oración es aquella que nace del corazón. Y no les falta razón, pues es la más auténtica. Sin embargo, cuando sea necesario se puede acudir a oraciones ya hechas, con tal de que expresen nuestro sentir a nuestro Padre Dios. Aquí mostramos algunos modelos para bendición de los alimentos, que pueden ser de útilidad:
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ACTO DE ABANDONO
En tus manos, oh Dios, me abandono,
modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero. Dale forma, y después, si así lo quieres, hazla pedazos.
Manda, ordena ¿Qué quieres que yo haga?
¿Qué quieres que yo no haga?.
Elogiado y humillado, perseguido,
incomprendido y calumniado,
consolado, dolorido, inútil para todo,
sólo me queda decir, a ejemplo de tu madre:
- Hágase en mí según tu Palabra.
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