JUEVES SANTO 2008
Juen González
La coordinación y ejecución de las tareas relacionadas con la celebración del Jueves Santo, fue un trabajo que desarrollaron las pequeñas comunidades de nuestro sector san Marcos, teniendo como responsable a Lorenzo Román.
La Misa fue concelebrada por el P. José Abramo, Párroco de Jesús Nazareno, y el P. Joaquín Patlan, Vicario Parroquial. Fue precisamente el P. Joaquín quien en su predicación nos recordó que el Jueves Santo los católicos celebramos muy especialmente la institución de la Eucaristía, el lavatorio de pies y el don del sacerdocio. De forma sencilla, nos ayudó a conocer el sentido de la celebración.
También nos dijo el padre Joaquín que el servicio, la humildad y la entrega fueron características presentes durante toda la vida de Jesús, aquel que no vino a ser servido, sino a servir. Es lo que está en el centro del mandamiento del amor, porque el amor se manifiesta en el servicio y el servicio es una clara muestra de amor, el estandarte de vida del verdadero cristiano.
El amor que Dios nos manifiesta debe convertirse en servicio, porque en el servicio reside la verdadera realización personal y la felicidad.
Recordó además nuestro Vicario que Jesús nos da con un gesto especial esta magnífica enseñanza que el sacerdote actualiza en el Jueves Santo, con el lavatorio de los pies a los apóstoles.
El P. Joaquín lavó los pies a los doce apóstoles, representados por personas de los 4 sectores parroquiales. Estaban ahí: Jesús Ramón Arriaga, Abraham Moreno Vidales, Juan Román, Rolando Rodríguez, Carlos Hidalgo, Alfonso Carrillo, José Galindo Huerta, Federico Rodríguez, Ricardo Hernández, José Santos Zúñiga, José Ramón Cruz Castillo y Felipe Hipólito.
Después vendría la segunda parte de la Misa y, tras la comunión, el padre Abramo llevó El Santísimo hasta el lugar de la reserva ya dispuesto para la adoración: Fue una jornada de profundo recogimiento, donde la oración era el único sonido audible en el Templo.
La gente de las pequeñas comunidades se organizó en turnos para acompañar a Jesús en el sagrario, haciendo momentos de oración, silencios y cánticos propios para adorar al Señor.
Quedó así el ambiente preparado para la celebración del Viernes Santo

















