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Juan González López
Después de haber vivido ese especial tiempo de conversión que es la Cuaresma, como preparación para la gran fiesta de Pascua, llegamos a la Semana Santa, comenzando con el Domingo de Ramos, que marca el inicio de nuestras celebraciones de la semana mayor. Durante la Semana Santa se evocan los misterios de salvación realizados por Cristo en los últimos días, desde su entrada mesiánica en la ciudad de Jerusalén.
Este Domingo de Ramos 2009, - como en algunos otros años - tuvimos la bendición solemne de las palmas en el área de los campos de fútbol, a la entrada de la colonia 25 de Noviembre; desde ahí se inició la procesión hacia el Templo de Jesús Nazareno. La ceremonia estuvo presidida por el padre Carlos Alejandro Villarreal González, quien es nuestro Vicario Parroquial: Al principio de cada una de las otras misas del día, hubo bendición de ramos en el templo.
Entre la gente que vitoreaba a Jesús al realizar su entrada triunfal a Jerusalén, había una gran cantidad de fieles que participaron en el recorrido por las principales calles de El Realito. El uebloque lanzaba vivas al Salvador estaba formado por muchos jóvenes y niños, entre ellos los acólitos y mayormente los misioneros del grupo El Joven Nazareno y UVAS, así como algunos muchachos de Koinonía. Vale comentar que Charis Guerra Alemán, con los coordinadores del Joven Nazareno y Uvas, organizaron la participación del uebloen la celebración.
Al frente de la procesión, llevaba el incensario don Felipe Hipólito, precediendo al grupo de ministros, donde pudimos ver a Toñita López, Jovita Alejo, Lidia Arriaga, Ramona Vázquez y Maribel Hernández. Tras ellos, Eugenio, del grupo de misiones, personificó a Jesús, haciendo todo el recorrido sobre un burrito. Luego avanzaba el padre Carlos con sus acólitos y con los muchachos y muchachas del grupo de misiones, los preadolescentes de UVAS y otros jóvenes que se integraron para vivir esta experiencia.
En el templo, donde ya había mucha gente esperando, la Misa dio comienzo a las 9:30 de la mañana, con una gran asistencia. En su homilía, el padre Carlos nos advirtió que los ramos no son algo así como un talismán, ni un simple objeto bendito, sino el signo de la participación gozosa en el rito procesional, expresión de la fe de la Iglesia en Cristo, Mesías y Señor, que va hacia la muerte para la salvación de todos los hombres. Por eso, la celebración del Domingo de Ramos tiene un doble carácter: de gloria y de sufrimiento, que es lo propio del misterio pascual.
Por cierto, desde la noche anterior, un equipo grande de personas de las comunidades del sector san Mateo se dio cita en el lugar para hacer trabajos de limpieza y realizar un arreglo con palmas decorando el atrio y pequeños ramos que se colocaron en los costados de las bancas, a lo largo de todo el pasillo hacia el presbiterio. En el altar, en los lados, cerca del reclinatorio donde saludamos a la Virgen de Guadalupe, en todos esos lugares había arreglos de palmas, todo muy a tono con la celebración.
También es justo mencionar que en los días previos, un grupo de personas de san Mateo estuvieron trabajando fuerte en la elaboración de los ramos. Después se estuvieron vendiendo estos ramos en diversas áreas del exterior del templo. Y es que fue al sector san Mateo el que se hizo cargo de las actividades programadas para este día.
Para las lecturas de la Pasión, participaron en todas las misas del día, Esteban Martínez Espino y Juan Carlos Puente, colaborando ellos con el sacerdote celebrante, ya fuese el padre Carlos o el padre Abramo. Por la otra parte, Lupita Hipólito, Sonia Moreno y Juan Antonio Calderón, se encargaron de las lecturas y el salmo del día.
La colecta, la entrega de las ofrendas y demás tareas del servicio en la Misa de las 9:30 de la mañana, fueron atendidas todas por un equipo del sector san Mateo. Se les extiende nuestro reconocimiento, lo mismo que a la responsable del sector, Ramona Vázquez Heredia.
Aquí cabe el comentario acerca de que los jóvenes de misiones, por este año no salieron hacia las rancherías como en otras ocasiones; todo esto, por razones de seguridad. Entonces, para continuar el plan de crecimiento en su vocación misionera, ellos hicieron una misión urbana en todos los sectores de la Parroquia y colaboraron con el programa de Semana Santa. En acuerdo de consejo y por indicaciones de nuestro Párroco, se les asignaron los ejercicios espirituales para niños y las sesiones de catecismo para jóvenes. Además tomaron un turno en la adoración del Santísimo, tuvieron participación en el viacrucis viviente, en la realización del Rosario del Pésame a la Virgen y su intervención como lectores en la Vigilia Pascual y en la fiesta comunitaria.
Volviendo a la crónica del Domingo de Ramos, podemos resumir en que fue una buena celebración, gracias a Dios y al equipo responsable de realizarla.
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Galería de Imágenes
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Tocó al padre Carlos presidir la bendición de los ramos y encabezar la procesión hacia el templo.
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Había mucha gente esperando la procesión en el templo.
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Hubo una gran asistencia a la Misa de las 9:30 de la mañana.
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Edna, Cynthia y Charis, coordinando la participación de los muchachos.
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Los misioneros de El Joven Nazareno, tuvieron una intensa participación.
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Los jóevenes misioneros vitoreaban a Jesús con gran entusiasmo.
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La gente llevó sus ramos para que el sacerdote los bendijera.
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Eugenio, de El Joven Nazareno, personificó a Jesús.
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El equipo de servicio en la Misa de las 9:30 de la mañana.
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Víctor Jiménes y Chela Guajardo, estuvieron muy activos en la jornada.
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Uno de los equipos que estuvieron en la venta de Ramos.
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Este fue otro de los equipos que atendieron la venta de ramos.
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Este equipo nos muestra los diferentes diseños de ramos que elaboraron.
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Todos estuvimos sumamente atentos a cada uno de los momentos de la Misa.
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Don Pedro González y doña Micaela Moreno, llevaron las ofrendas.
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Este es el momento de la comunión.
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Lidia Arriaga fue uno de los ministros de la Eucaristía.
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Sonia, Juan Antonio, Lupita, Esteban y Juan Carlos, los lectores.
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Los jóvenes misioneros se preparan para pasar a comulgar.
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Una de las familias asistentes, la familia Lechuga Ramírez
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Sor Irene y sor Roselia, estuvieron presentes.
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El padre Carlos bendijo Ramos al final de la Misa.
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El padre Carlos y Eugenio, quien personificó a Jesús.
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El grupo el Joven Nazareno, con nuestro Vicario Parroquial.
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