Juan González López
Como cada año, este miércoles de ceniza de 2009, tuvimos una gran participación de nuestros fieles en la Misa para la Bendición de la Ceniza, que a las 11:00 de la mañana concelebraron el P. José Abramo Torres y el P. Carlos Alejandro Villarreal, Párroco y Vicario de Jesús Nazareno.
Después de las 12:30 y hasta las 10 de la noche, hubo varios momentos de imposición de ceniza en el marco de sencillas celebraciones de la palabra, las cuales estuvieron atendidas por ministros de la Eucaristía y laicos que se capacitaron expresamente para prestar este servicio.
La imposición de la ceniza es un signo que comunica con facilidad su mensaje de humildad y de conversión. En la tradición judía, los creyentes se cubrían de ceniza para manifestar el arrepentimiento de sus pecados y la voluntad de convertirse, pues la ceniza nos habla de la fragilidad del hombre y de la brevedad de la vida.
Al inicio del cristianismo se imponía la ceniza especialmente a los pecadores públicos; pero desde el siglo VIII, este signo se extendió a todos los fieles cristianos en el inicio de la Cuaresma, un tiempo de gracia que el Señor nos concede para prepararnos a la celebración de la Pascua.
El ministro pone la ceniza en la cabeza del fiel, mientras pronuncia las palabras bíblicas: cuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás o onviértete y cree en el Evangelio El rito de la ceniza nos recuerda, dijo en su mensaje el padre Abramo, que esta vida es pasajera; por eso, el llamado a la conversión es el tema que predomina en estas celebraciones. Por otra parte, nuestra fe nos anima a fortalecer la convicción de que toda vida puede ser transformada por el amor misericordioso de Dios.
La asistencia de los fieles al templo que, como ya hemos dicho, esta vez fue muy nutrida, fue sin embargo superada por la concurrencia de los fieles a los centros de imposición de ceniza instalados en todos los sectores parroquiales. Esta es una práctica que ha resultado muy positiva para darle más fuerza a la realidad de la parroquia, que es la Iglesia entre las casas, una manera de llegar a más gente, como se contempla en el objetivo pastoral diocesano.
Este año en el sector san Mateo fueron instalados 5 centros para la imposición de ceniza; en san Marcos, 6 centros; en san Lucas, 8 y en san Juan 5: 24 centros en todo el territorio parroquial. Se prestó así un buen servicio a nuestros fieles, notándose la eficacia de esta descentralización.
Bien por las personas de nuestras pequeñas comunidades y ministros de la Eucaristía que participaron y dieron un buen testimonio de amor a Dios y al prójimo, expresado en el servicio, que es una clara forma de conversión.