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Efectuamos, el 14 de octubre anterior, nuestra Peregrinación a la Basílica de Guadalupe, correspondiente a este año 2007. Como es ya tradición, participamos en comunión con el resto de las parroquias del Decanato san Juan Bosco de la Arquidiócesis de Monterrey, al cual pertenece esta Parroquia Jesús Nazareno.
Observamos una buena participación, no obstante que fue en un día muy caluroso y la salida, que ocurrió poco después de las 12:00 horas, pues se alineó con un momento en que el sol estaba pegando fuerte y así se mantuvo durante todo el trayecto. A pesar de ello, la gente se veía muy contenta de poder participar, movida por el deseo de ir a saludar a la Virgen en su templo.
En un compromiso compartido para que todo saliera bien, el sector san Mateo preparó el carro alegórico, san Marcos contribuyó con el grupo de danza, san Lucas aportó el sonido y un arreglo floral, en tanto que san Juan llevó la ofrenda consistente en medicamentos.
Recordemos que ir en peregrinación significa caminar hacia una meta. Y decimos caminar porque ir a pie, poniendo en juego el propio esfuerzo, es lo que confiere al recorrido y a la fatiga su propia belleza y sentido.
Hay una significación profunda en la peregrinación cuando evocamos sus orígenes: era la piedad de la gente que no se conformaba en cuestiones de fe, sino que siempre miraba a lejos buscando algo más grande, a Jesús, el enviado de Dios.
En ese sentido hemos de reconocer que el cristiano es sobre todo un peregrino y que la Iglesia es también peregrina. Así la peregrinación nos deja saber que la propia vida es un tránsito ágil por este mundo. Las peregrinaciones favorecen la práctica de los valores cristianos y estimulan un culto integral a Dios (ver, oír, cantar, escuchar, tocar, convivir, etc.).
Además ir en peregrinación, no es solamente llegar a la Basílica de Guadalupe y participar en la Misa, o comprar algunos recuerditos, como algunos peregrinos pensamos.
Una fe densa nos dice que peregrinar nos debe llevar a un cambio, a un paso de conversión que nos mueva a hacer presente la gracia de Dios al volver a casa. Se trata de dar testimonio del amor divino y que logremos entusiasmar y alegrar a los miembros de la familia o de la comunidad que no pudieron asistir.
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Galería de Imágenes
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Los danzantes, saludaron a Jesús Nazareno en el templo.
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Produce una gran alegría participar en el grupo de danza para ir a saludar a la Virgen.
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Tocó al sector san Mateo la preparación del carro alegórico. Muy bonito, por cierto.
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Preparándose para emprender la caminata, que eso es peregrinar: ir a pie, un sacrificio que nos cuesta esfuerzo.
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Estelita, Mónica, la señora Mary, listas para peregrinar hacia la Basílica.
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Alzando las manos, y también los globos, como diciendo ¡aquí está presente la Parroquia Jesús Nazareno!
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También había niñas participando en la visita a la Virgen. Se les notaban las ganas de venerar a la Morenita.
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Participar como familia, es muy importante: padres e hijos se acercan a Dios en comunión y fortalecen el amor que los une como Iglesia doméstica.
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Fue nutrida la participación, no obstante el fuerte calor que se dejó sentir ese día.
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La mayor parte de los peregrinos y las peregrinas llevaron sus playeras amarillas que idemtifican a nuestra Parroquia.
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Vimos inclusive entre los peregrinos a muchas caras nuevas, cosa que nos dio mucho gusto.
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Sor Roselia, sor Irene, Margarita, Linda, son algunas de las peregrinas que captamos en esta foto.
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