Juan González López
Nuestro Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, Mons. José Lizares Estrada, visitó una vez más esta Parroquia Jesús Nazareno. El señor Obispo vino en esta ocasión para impartir el sacramento de la confirmación a un grupo de adultos y jóvenes que estuvieron preparándose con gran entusiasmo para este gran acontecimiento. Esto sucedió el sábado 4 de agosto de 2007, en el marco de nuestra Fiesta Patronal.
Mons. Lizares fue recibido por nuestro párroco el P. José Abramo Torres y el P. Carlos Alejandro Villarreal González, Vicario Parroquial. Nos acompañaron también en esta ocasión memorable el P. Alberto Martínez y el P. Daniel López Badillo, el primero ex-vicario de Jesús Nazareno y el segundo actual vicario de santa Lucía, nuestra Parroquia vecina.
La responsable del área de catequesis infantil, Adriana Forcade de González, fue quien hizo la presentación de los confirmandos, ante el Obispo Lizares y ante la comunidad reunida en el templo para la gran celebración.
Al ofrecernos su predicación, Mons. Lizares recordó que en el pasaje de la Transfiguración del Señor, donde Pedro Santiago y Juan vivieron la inmensa experiencia de gozar un anticipo del cielo, Jesús nos enseña a seguir adelante aquí en la tierra, con la confianza de que Él nos espera en su gloria y que vale la pena cualquier sufrimiento por alcanzarlo.
Estamos muy agradecidos con Mons. Lizares, por la clara deferencia que muestra hacia nuestra comunidad parroquial, a la cual visita con frecuencia y con afecto fraterno.
También agradecemos la presencia de los padres Alberto Martínez y Daniel López.
Gracias a Adriana Forcade y a las personas que dieron preparación a los confirmandos.
Nuestro agradecimiento también a Betty Calderón y al coro que logró reunir para esta ocasión, en una especie de reencuentro, después de muchos años.
Felicitaciones para quienes recibieron sacramento de la Confirmación, que perfecciona la gracia recibida por el bautismo, que da la fortaleza de Dios para ser firmes en la fe y en el amor a Dios y al prójimo. Da también audacia para cumplir el derecho y el deber que tenemos de ser apóstoles de Jesús, para difundir la fe y el Evangelio, mediante la palabra y el buen ejemplo.
Que Dios nos bendiga.