El lunes 30 de julio de 2007, celebramos una vez más en nuestra Parroquia Jesús Nazareno, la Fiesta de Santa María de Jesús Sacramentado, la primera santa mexicana, aquella que también fue fundadora de la Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús.
A esa congregación pertenecen las hermanas religiosas que colaboran con nuestra Parroquia en las pastorales Social y de Salud. Por tal motivo fue especial la Misa de 6:30 de la tarde, y nuestras invitadas distinguidas fueron sor Irene, sor Rebeca, sor Roselia y sor Guille.
La Fiesta en honor de la santa que fue canonizada el 21 de mayo del año 2000, por el Papa Juan Pablo II, fue presidida por nuestro párroco, el P. José Abramo Torres y concelebraron sus vicarios, el P. Carlos Villarreal y el P. Joaquín Patlán.
Al hablarnos de la Madre Naty, como era conocida santa María de Jesús Sacramentado, el P. Abramo hizo primero una síntesis biográfica. Nos dijo que ella nació el 8 de septiembre de 1868, en la comunidad de La Tapona, jurisdicción del municipio de Zapotlanejo, estado de Jalisco, México. En 1905 ingresó a la Pía Unión de Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, en Guadalajara, Parroquia de san José de Analco, agrupación que se convirtió en Congregación por Derecho Diocesano en 1930.
La santa animaba a los enfermos, infundiéndoles con su palabra una gran confianza en el Corazón de Cristo. También fomentó una espiritualidad vigorosa, basada en la unión con Dios, en el amor y la obediencia a la Iglesia. Su vida es un modelo de consagración absoluta al servicio de Dios y al servicio de la humanidad doliente.
En su mensaje, el padre Abramo elogió las virtudes heroicas de la santa, destacando su humildad y su carisma de reconocer en los enfermos y en los más necesitados el rostro de Cristo.
Yendo por ese rumbo de su prédica, recordó que las monjitas de la Congregación fundada por santa María de Jesús Sacramentado, llegaron a esta Parroquia en 1998, hace ya 9 años.
Por cierto y como un hecho especial, nuestras queridas monjitas, en esta significativa ocasión presentaron unas reliquias de la santa, para que los fieles asistentes a la celebración pudiesen venerarlas.
Ya que hubo concluido la Misa, nuestras monjitas y una buena cantidad de los fieles asistentes, disfrutamos todos unidos unos agradables momentos de convivencia, saboreando además un riquísimo pastel, acompañado de refrescos.
iexcl;Viva Santa María de Jesús Sacramentado! fue la frase con que se decoró el sabroso pastel que se sirvió a los presentes.
Se incluyen con esta nota algunas de las imágenes que logramos captar de la Fiesta.