Misa con Niños
Juan González
Un elemento importante es el coro, que trata siempre de incluir piezas con melodías sencillas, pero muy alegres, y letras que se aprenden fácilmente, para que sean cantadas por toda la asamblea. De todo esto resulta una celebración muy participativa, con variedad de ritmos y animados movimientos corporales que armonizan con el espíritu alegre de la fiesta eucarística. Esta es condición fundamental para que los pequeños vivan una experiencia plena donde no tengan lugar la apatía ni el aburrimiento.
Algunos jóvenes se dan a la tarea de preparar y realizar, después de la homilía, simpáticas representaciones que hacen más asequible el mensaje del Evangelio para los pequeños.
Además, dentro de la dinámica de la celebración los niños tienen oportunidad de tomar parte activa en muy diversas formas: entrega de ofrendas, apoyo al coro, lectura de intenciones en la oración de los fieles, etc., resultando una liturgia alegre y grata para todos.
Buscando asegurar un buen seguimiento de la celebración, en la Misa con Niños se tiene una hojita dominical propia, diseñada en todo sentido pensando en ellos.
Damos gracias a Dios por el don de una Misa con Niños atractiva, pues nos ofrece la esperanza de estar sembrando la hermosa semilla de la fe, con buenas posibilidades de satisfactorios frutos.





















