LLERA 2007, LA MISIÓN
Los misioneros nazarenos partieron de la Sultana del Norte el sábado 30 de marzo, alrededor de las 6:30 de la tarde, para regresar el domingo 8 de abril, a eso de las 10 de la noche. El retraso en la hora de retorno, es necesario decirlo, se debió a que ese día hubo un tráfico muy intenso, con motivo de la gran cantidad de vacacionistas que estaban regresando a Monterrey.
No dejemos de mencionar que, tal como ocurrió en la Misión de 2006, esta Semana Santa acompañó a nuestros jóvenes misioneros el padre José Abramo Torres, Párroco de Jesús Nazareno. El padre Abramo celebró Misa en cada una de las comunidades y estuvo todo el tiempo al pendiente de los muchachos y muchachas, para tranquilidad de sus familias que se quedaron en la ciudad.
Como material útil para redactar esta nota, se nos reportó un buen desarrollo de la misión en las tres comunidades mencionadas; sin embargo, de Aquichal, que era el ejido más lejano, no se tuvieron fotografías para subir a esta página. Del Peñón y de Libertad sí, pues las dos frates que en estas áreas misionaron se estuvieron encontrando con frecuencia, gracias a la cercanía entre ellas. Inclusive, por lo que tocó al programa del viernes, todas las actividades las hicieron de manera compartida: El Vía crucis viviente, el pésame a la Virgen, etc.
Las imágenes dirán más que nuestras palabras, pero son destacables las participaciones de la turba, las mujeres que lloraban, los soldados romanos y, de manera especial, se reconoce la representación de Charly, en el papel de Cristo, así como la conmovedora intervención de Valeria Cruz, en el personaje de la Virgen María, mientras Senia Ruiz hacía de María Magdalena y Danny Arizpe, se vio muy atinado como el apóstol Juan.
Toda la gente que presenció el desarrollo del Vía crucis en esos ejidos, vio cómo Vale se metió en su papel y cómo Charly pudo por su parte transmitir mucho del profundo sentido de la Pasión de nuestro Señor.
En las otras intervenciones también lograron nuestros jóvenes misioneros establecer lazos de comunión muy fuertes con la gente del pueblo, gracias al trabajo bien hecho en las diversas representaciones.
Es de justicia comentar que el visiteo de misión, los momentos de catequesis, las sesiones de manualidades, la convivencia con los niños y adolescentes, así como el acompañamiento a quienes recibieron de buen grado el Mensaje, todo ello fue resultante de una buena preparación que nuestros misioneros se aseguraron de tener previamente.
Además, para alimentar el espíritu, ellos y ellas tenían sus propias dinámicas, momentos de oración y sesiones de retroalimentación para revisar y mejorar la tarea misionera que realizaron en aquellos lugares.
Se nota el crecimiento que nuestros misioneros del Grupo el Joven Nazareno han logrado. Ellos son conscientes de que el misionero es alguien enviado por Dios, para llevar a otros la buena noticia de su Amor.
Es admirable el testimonio de estos muchachos y muchachas que están dispuestos a dejarlo todo, - su familia, su casa, sus amistades, sus comodidades -, para ir a llevar el Evangelio a quienes todavía no conocen a Jesús, en ambientes que a veces son muy difíciles.
Por eso, como decía el inolvidable Papa Juan Pablo II, los misioneros están llamados a ser pan partido para la vida del mundo. Cristo les dice: "Denles ustedes de comer" porque la humanidad tiene necesidad de Cristo, especialmente aquellos hermanos que viven en medio de la pobreza y el sufrimiento.
Damos gracias a Dios por el llamado que hace a nuestros jóvenes; al padre Abramo, que tanto promueve y apoya la misión, a los muchachos y muchachas que la coordinan; a las familias de nuestros misioneros, que dan apoyos diversos y que nos confían a sus hijos para acompañarlos en esta formación para la vida; a la gente de las pequeñas comunidades, que contribuye con sus oraciones y dando ayuda concreta en especie. A todos, que Dios los bendiga y los recompense en abundancia con el don de su infinito amor.
A las personas de las comunidades visitadas, un saludo muy cariñoso de todos nosotros y en especial de nuestros misioneros, que los tienen muy presentes en sus oraciones.
¡Hasta pronto!

























