GRAN PASTORELA 2008
Juan González López
A pesar de que han tenido apenas su primera experiencia de esta clase, los nuevos coordinadores del grupo de misiones hicieron un buen trabajo. Corresponden las felicitaciones a Edna González Forcade, Valeria Cruz, Cynthia González Cavazos, Juan Carlos Mendoza, Alejandro Cavazos y Sergio Téllez Ramírez. Recordamos que una semana atrás habían coordinado también su primer retiro espiritual, mismo que realizaron con éxito pleno.
Por lo que toca a la pastorela, es de elemental justicia mencionar que los nuevos coordinadores tuvieron un gran apoyo en la persona de Carlos Castro, su anterior coordinador, quien les proporcionó el guión y los asesoró con su amplia experiencia.
En escena vimos a los ángeles, encabezados por Gabriel; los pastores y, desde luego, satanás y sus demonios, así como las tentaciones.
La batalla recurrente entre el bien y el mal, la vimos representada en una pelea que el narrador comentaba como si fuera un combate de lucha libre, pero Gabriel (Carlos Lastra) y el rival (Luis Lechuga) usaban guantes y realmente los vimos boxeando. Como quiera que sea, y aunque satanás le propinó tremendos golpes al jefe de los ángeles, éste tuvo una poderosa reacción y de un solo golpe mandó a la lona al diabólico rey de los abismos.
Muy bien estuvieron estos muchachos en sus respectivos papeles, aunque hemos de decir que todos los participantes pusieron un gran esmero y le echaron muchas ganas a las largas horas de ensayos. Realmente se trató de trabajo en equipo, donde todos y cada uno de los participantes llevan su porción del mérito total.
Bien por las escenografías, el sonido, los diálogos, el vestuario, la selección de la música, la asignación de los roles. Cada uno y todos los elementos en su sitio, nivelados, en armonía.
En fin, la Pastorela 2008 ha sido una rica experiencia para los integrantes de nuestro grupo de misiones, algo que también agradó a sus padres y sus familiares, al ver la integración, la comunión, la fraternidad que se da entre ellos.
La Iglesia es el espacio histórico en el cual Cristo se acerca a los jóvenes, se da a conocer, camina con ellos y, como hizo con sus apóstoles, les hace madurar en la fe hasta que puedan asumir su misión en la vida cotidiana.
¡Enhorabuena! ¡Sigan con el trabajo bien hecho, jóvenes misioneros!



















