Cada año que inicia es una valiosa oportunidad para renovarnos y reencauzar nuestra vida, para dejar atrás las viejas rutinas y los malos hábitos, buscar la corrección de los errores y avanzar hacia la plenitud. Ante una nueva etapa de la existencia, cada uno ha de fijarse sus propias metas, reconocer sus propios anhelos y aceptar que en la realización de nuestros sueños, no podemos ser menos que protagonistas, pues en actitud de espectadores no hay forma de avanzar hacia la realización de nuestros propósitos de mejoramiento.
Para apuntalar esta reflexión, nos gusta mucho el siguiente texto de Pablo Neruda, con la idea de aplicarlo al afán natural de ser mejores personas, mejores padres, mejores esposos, mejores hermanos, mejores hijos de Dios.
Dice así la reflexión de Neruda:
Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.
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