BUSCAR, DIFUNDIR Y DEFENDER LA VERDAD Y LA PAZ
El panorama es delicado pero esperanzador si la Sociedad de Oaxaca, el Gobierno y el Magisterio asumen su responsabilidad. Exijamos y esperemos se realice pronto la investigación a fondo y que, con transparencia, se den a conocer los resultados para tomar posturas firmes y constructivas. Buscar y defender la verdad beneficia a todos: a los maestros, a los niños y padres de familia, a las autoridades y sobre todo a la sociedad; la verdad es el cimiento indispensable de la credibilidad y de la unidad; es la mejor arma contra la corrupción y la maldad. a verdad los hará libres(Jn. 8,32).
Una señal clara de que queremos el bien de nuestra sociedad, sería erradicar toda expresión de violencia física, mental, emocional y verbal por parte de todos; no permitir incitadores provocadores ni intolerantes represores, no tolerar vándalos delincuentes ni autoridades revanchistas. Si queremos todos el bien de Oaxaca, nadie debe cobijar pensamientos, discursos, actitudes, acciones o personas que denigran la armonía, la dignidad, el respeto, la justicia y la paz. No se puede exigir lo que no se está dispuesto a dar.
La violencia, a diferentes niveles, por años ha significado para Oaxaca uno de los costos más caros, inútil y pernicioso en lo económico, en lo moral y en lo social. No pocas veces la violencia suele ocultarse en la mentira y, a veces, es alimentada por la corrupción. La búsqueda auténtica de paz social siempre se manifiesta en un proceder apegado a la verdad y a la justicia más que a discursos, gritos o fuerza física; esto nos exige a todos ser más responsables, propositivos, proactivos y constructivos.
La violencia y la corrupción no llegan solas, sus propagadores son hombres y mujeres concretos sin valores y sin escrúpulos. La violencia y la corrupción no se erradicarán en Oaxaca solo hablando de ellas o quejándonos; llegarán hasta donde quiera la sociedad pero requieren un verdadero compromiso-pacto de todas las fuerzas y sectores de la sociedad. El gobierno tiene un deber irrenunciable pero la sociedad tiene la palabra decisiva, la última palabra.
Con mi saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

