LOS MOTIVOS DE LA IGLESIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ

alt Quiero seguir insistiendo en el tema de la paz, con la convicción de que la construcción de la paz es una tarea que la Iglesia realiza como parte de su misión espiritual de anunciar el Evangelio, el cual tiene implicaciones sociales.

Los obispos mexicanos hemos manifestado nuestro absoluto interés en comprometernos en la construcción de la paz, a partir de motivaciones de orden pastoral. Tenemos nuestros motivos para ello. La exhortación pastoral Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna ofrece una visión de lo que la Iglesia concibe como su contribución específica al lado de otros actores sociales con quienes pretendemos compartir el interés en superar la violencia, que se ha instalado con todas sus formas en la sociedad.

De hecho, con mis hermanos del episcopado mexicano hoy quiero acércame a la realidad de la violencia en Acapulco y Guerrero con ojos y corazón de pastor. Quiero acompañar en el camino de la vida a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y compartir sus esperanzas, sus logros, sus anhelos y frustraciones; por ello, al ocuparme de los desafíos que la vida social, política y económica plantea a la vocación trascendente del hombre, no lo hago como experto, ni como científico o técnico, no es esa mi competencia; lo hago como intérprete y confidente de los anhelos de muchos hombres y mujeres, especialmente de los más pobres y de los que sufren por causa de la violencia.

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Premio RAFTO 2010 al Obispo Raúl Vera

alt Valiente defensor de la población más vulnerable de México

José Raúl Vera López, de 65 años de edad, obispo católico de la ciudad de Saltillo, México, es galardonado con el Premio Rafto 2010 por su lucha por los derechos humanos y la justicia social en su país natal. Es un dedicado crítico contra los abusos de poder y defensor de los migrantes, los pueblos indígenas y otros grupos en desventaja dentro de la sociedad mexicana.

Emergencia de derechos humanos en México

México no es un país pobre. Sin embargo, casi la mitad de los 110 millones de habitantes del país vive por debajo del umbral de pobreza. También se ha incrementado el vivir en constante miedo.

La ola de asesinatos y violencia ha seguido la estela de la guerra brutal de cárteles criminales para controlar el comercio ilegal de drogas. México es la principal arteria de drogas ilícitas procedentes de América Latina a los Estados Unidos, la economía de los narcóticos ha alcanzado proporciones sombrosas. Los ingresos anuales por la producción y el tráfico de drogas en México han sido estimados en 25 mil millones de dólares, empleando directamente a 450.000 personas, lo que hace a los cárteles un estado potencial dentro del estado. El desempleo y la pobreza extrema aseguran la contratación estable de esas personas.

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