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LA MEJOR CATEQUESIS EUCARÍSTICA, LA EUCARISTÍA BIEN CELEBRADA
Es muy interesante y valiosa la enseñanza del Papa Benedicto XVI acerca del cuidado que debemos tener para conferir la dignidad que corresponde a nuestras celebraciones eucarísticas. Cada vez es más frecuente ver que no hay una buena preparación en los lectores, ni es adecuada la selección de cantos o el coro no sigue unas determinadas reglas como apegarse a los cantos indicados en la guía para la Misa, o bien tenemos coros formados por gente que definitivamente está reñida con la música.

No se establecen algunas normas básicas para evitar el parloteo de algunas personas durante la celebración, el ruido de los teléfonos celulares, o el trajín de los niños que andan corriendo de un lado a otro sin que los padres intervengan para poner orden.

Es necesario y urgente un cambio para la mejora. Conozcamos la exhortación que nos hace el Papa:
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 17 de junio de 2010 (ZENIT.org).- "La mejor catequesis sobre la Eucaristía, es la misma Eucaristía bien celebrada", asegura Benedicto XVI al exhortar a toda la Iglesia a celebrarla con toda la dignidad.

El Pontífice dejó esta consigna central a los participantes en el Congreso de la Diócesis de Roma que inauguró el pasado 15 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del obispo de la Ciudad Eterna.

"La santa Misa, celebrada con respeto de las normas litúrgicas y con una valoración adecuada de la riqueza de los signos y de los gestos, favorece y promueve el crecimiento de la fe eucarística", aseguró el Papa.

"En la celebración eucarística no nos inventamos algo advirtió --, sino que entramos en una realidad que nos precede; es más, abarca al cielo y la tierra y, por tanto, también el pasado, el futuro y el presente".

"Esta apertura universal, este encuentro con todos los hijos e hijas de Dios es la grandeza de la Eucaristía: Salimos al encuentro de la realidad de Dios presente en el cuerpo y la sangre del Resucitado entre nosotros".

Por tanto, "las prescripciones litúrgicas dictadas por la Iglesia no son algo exterior, sino que expresan concretamente esta realidad de la revelación del cuerpo y sangre de Cristo y, de este modo, la oración revela la fe.

Por esto, aseguró, "la mejor catequesis sobre la Eucaristía, es la misma Eucaristía bien celebrada".

Según el Obispo de Roma, "es necesario que, en la liturgia, aparezca con claridad la dimensión trascendente, la dimensión del Misterio del encuentro con el Divino, que ilumina y eleva también la dimensión ´horizontal´, es decir, el lazo de comunión y de solidaridad que se da entre quienes pertenecen a la Iglesia".

De hecho, "cuando prevalece esta última, no se comprende plenamente la belleza, la profundidad y la importancia del misterio celebrado".

El Papa dejó esta consigna a los fieles de Roma, en particular a sus sacerdotes: "celebrad los divinos misterios con una participación interior intensa para que los hombres y las mujeres de nuestra ciudad puedan santificarse, entrar en contacto con Dios, verdad absoluta y amor eterno".
Y exhortó a los católicos de Roma "a prestar más atención, entre otras cosas con grupos litúrgicos, a la preparación y celebración de la Eucaristía para que cuantos participen puedan encontrar al Señor. Cristo resucitado se hace presente en nuestro hoy y nos reúne a su alrededor".