Las posadas son fiestas que tienen como fin prepararnos para la Navidad. Van del 16 al 24 de diciembre, constituyendo un novenario de preparación para el gran Acontecimiento Navideño.
Las posadas empezaron como unas misas llamadas de aguinaldo, simbolizando los nueve meses de espera de la Virgen María. Al final de cada una de esas misas, se repartían dulces y golosinas que más tarde fueron puestas en la piñata.
De los templos, las posadas fueron pasando a celebrarse en las casas, con el rezo de El Rosario, la presentación de los peregrinos, María y José pidiendo "posada" como aquella noche en Belén.
El sentido de la novena es ayudarnos a ser mejores personas y abrirle las puertas de nuestro corazón al Salvador.
Esquema para todos los días:
Tener listo el pesebre en el lugar que se desea celebrar la posada. Preparar al lado del pesebre un altar de la Palabra de Dios, junto al cual debe haber un recipiente con agua bendita y un cirio (una velita). Afuera del recinto los peregrinos piden posada, siguiendo el texto tradicional: n el nombre del cielo...
Oración inicial. Una vez dentro, hacemos la señal de la cruz con el agua bendita que se encuentra en el recipiente, y enseguida decimos. adre Dios, unidos nos disponemos a celebrar la Navidad, fiesta que nos llena de alegría y esperanza. Te damos gracias por darnos en tu Hijo, hecho niño, una muestra grande de tu amor. Ayúdanos a quererte más y a perdonarnos mutuamente. Renueva nuestros corazones para ser solidarios y generosos con nuestros hermanos, a escucharlos y a tratarlos con cariño; haz que sepamos preocuparnos por ellos y que no seamos indiferentes. En tus manos confiamos nuestros anhelos de conversión. Amén
Lectura bíblica: Según el día de que se trate, las que se indican más adelante.
Reflexión: De acuerdo con las lecturas. Enseguida se dan algunas pistas para cada día.
Canto: En tu luz veo la Luz, Noche de Paz, Vamos Pastores o algún villancico que todos puedan cantar.
Primer día:
n familia nos preparamos a vivir la Navidad (Leemos Jn 2,1-11)
Reflexión: El pasaje de las Bodas de Caná nos invita a vivir y compartir desde nuestras familias la vida y la fe, para que surjan en nosotros signos concretos de solidaridad y fraternidad hacia las demás familias; especialmente hacia aquellas que tienen menos que nosotros.
Segundo día:
a familia de Nazaret, modelo de nuestras familias(Lc 2,1-5).
Esta familia nos enseña a vivir en armonía, con los demás y con Dios; sólo así podemos sobrellevar los problemas cotidianos y transformarlos con la gozosa alegría de saber que Dios está a nuestro lado y jamás nos abandona.
Tercer día:
omo familia nos pedimos perdón(Ef. 5, 25-33).
La familia es la primera experiencia que tenemos como comunidad, en donde se hace presente el misterio del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Cristo es quien nos trae el perdón, si estamos dispuestos a recibirlo, nacerá en nosotros el deseo del perdón desde nuestra familia como el gran signo de amor, próximos a esta nueva Navidad abramos las puertas del corazón a Cristo.
Cuarto día:
osé, nuestro modelo de esposo y padre(Mt. 2, 18-21).
Es la misma Palabra de Dios la que nos revela al esposo fiel y protector de la Virgen María y del niño Jesús, como la imagen de Dios Padre presente entre los hombres.
Tomemos para nosotros este modelo de esposo y padre y renovemos nuestra entrega personal a Dios.
Quinto día:
aría, modelo de esposa y madre(Lc. 1,39-45).
Isabel está embarazada y la necesidad de esta futura mamá no le es ajena a María. Por eso presurosa acude a acompañarla y ayudarla; pero no solo alivia sus tareas sino que lleva consigo al Hijo de Dios y su alegría. Que nuestras madres nos enseñen a compartir la vida y la fe.
Sexto día:
esús, modelo de hijo (Ef 6,1-4, ó Lc.2, 41-52).
Cristo en todo momento hizo la voluntad de su Padre, con esto nos enseña que el amor a nuestros padres debe partir del amor a Dios; solo así podremos descubrir en ellos el rostro de nuestro Creador y aprenderemos a comprenderlos y amarlos.
Séptimo día:
l amor fruto de la comunión familiar(1Cor. 13,1-7).
El amor es signo de entrega, de vida, de esperanza. En nuestras familias debe expresarse a través del diálogo, el respeto, la escucha del otro, en el compartir las tareas de la casa. También se expresa en hechos cotidianos y concretos, donde tenemos la oportunidad de construir el auténtico amor familiar, que es entrega siempre nueva.
Octavo día:
amilia que reza unida, celebra una Navidad en unidad(Lc 11,1-4).
iendo amenazada cada vez más por fuerzas disgregadoras que hacen temer por su futuro y ante los conflictos internos de familia (edades, puntos de vista, decisiones personales,etc.) la familia necesita fortalecerse en sus vínculos, a través de la oración y la reconciliación.
Noveno día:
n familia contemplemos la venida del Salvador(Lc 2,8-19).
El silencio y el asombro invadieron el corazón de María, y seguramente también el de José, ante el Hijo de Dios hecho niño y al ver cómo acudían a adorarlo. También nosotros dejémonos asombrar por este misterio redentor, contemplándolo con nuestro corazón.
LAS POSADAS NO SON
Esas reuniones escandalosas en las que se dan toda clase de excesos en la bebida y en la comida, reuniones llenas de risotadas, de falsa alegría y sórdida
disipación, que nos dejan saqueados, resacados y vacíos, totalmente alejados de Dios, en una fiesta sin sentido.
Hoy tenemos la oportunidad de retomar esta bella tradición de Las Posadas, para alabar a Dios que viene a nosotros, para adorar al Niño que nació en Belén y dar gracias al Padre, que nos da a su único Hijo, para que todos los que verdaderamente creamos en Él tengamos vida eterna.