Juan González López
El miércoles 10 de marzo de este año 2010, ha pasado a descansar en la paz del Señor, nuestra muy querida hermana en Cristo Ruthmini Ojeda De Teja, M.C. (Misionera de la Cruz), a quien conocimos primero como asistente del P. Alfonso Navarro Castellanos, fundador de SINE y luego como responsable de la Oficina de SINE Central en la ciudad de México. Quedan depositadas sus cenizas en la Parroquia del Espíritu Santo, de la Colonia Unidad Modelo en la Capital del País.
Aunque hay tristeza en nuestros corazones al saber que no veremos más a Ruthmini con nosotros, nos llena de consuelo la convicción de que Dios nuestro Señor la ha llamado a una vida mejor, porque esa es la recompensa que el Padre tiene siempre preparada para los que le aman y cumplen su voluntad, como nuestra querida hermana lo hizo.
Quienes pertenecemos a esta Comunidad Parroquial Jesús Nazareno y tuvimos el privilegio de enriquecernos con la amistad de Ruthmini, damos gracias a Dios por habernos concedido a muchos de nosotros la oportunidad de tratarla y edificarnos con su gran calidad humana, pero sobre todo con su ejemplo de entrega al servicio del Reino de Dios y muy en especial a la misión que Cristo nos encomendó.
Ruthmini vino varias veces a la ciudad de Monterrey para reunirse con quienes formamos las pequeñas comunidades de nuestra Parroquia Jesús Nazareno. Invitada por nuestro Párroco, el P. José Abramo, ella venía siempre dispuesta a ayudarnos a mantener en marcha nuestro Plan Misionero y Pastoral, que se guía por el modelo de SINE. Nos compartía su dominio del sistema, orientándonos para hacer correcciones donde fuera necesario o simplemente para animarnos a cumplir la Misión de la Iglesia con creciente empeño y amor. Ruthmini solía decirnos: "Si Dios quiere, y regreso en un año, que cada quien traiga uno cuando menos". Hoy recordamos su amable exhortación, refiriéndola al Evangelio: "Hay gozo y fiesta grande en el Cielo por un solo pecador que se convierte"(Lc 15, 7).
Dice el Señor: "En verdad les digo: Si el grano de trigo no muere, queda infecundo; pero si muere, dará mucho fruto"(Juan 12, 24).
Hoy la Palabra de Dios cala hondo, habiendo llamado a Ruthmini a su presencia. Porque nos mueve a la reflexión, nos interpela y nos anima a continuar con renovado ahínco la obra del Señor en nuestra Parroquia. Ruthmini se ha ido a la Casa del Padre, pero sembró una semilla fértil, que nos toca hacer fructificar.
Ella mostró un gran esmero en cumplir la Voluntad de Dios. Esperamos que ese testimonio nos mueva también a una actitud de entrega y pasión misionera como la que Ruthmini hizo vida plenamente asumiendo su misión de laica consagrada a extender el Reino de Dios en la tierra.
Que nuestro Padre bueno y justo le conceda a nuestra hermana la recompensa eterna; y que a nosotros nos fortalezca para dar una respuesta valiente y comprometida.
Descanse en paz, Ruthmini Ojeda De Teja, M.C.