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SEÑOR CARDENAL FRANCISCO ROBLES ORTEGA

A Dios le ha parecido bien que en la historia de nuestra Iglesia Particular de Monterrey tengamos registrados dos obispos con la dignidad cardenalicia. Ellos son nuestro llorado Arzobispo Emérito, el Cardenal Don Adolfo Antonio Suárez Rivera, y el actual Arzobispo, Cardenal don Francisco Robles Ortega.

Al término de la tradicional audiencia general de los miércoles, Su Santidad Benedicto XVI comentó que 18 de los nuevos cardenales estarían facultados para votar en la elección del próximo papa, por ser menores de 80 años, edad límite para participar en un posible cónclave.

Con estos nombramientos, el llamado Colegio Cardenalicio pasó de tener 179 integrantes a 202, en tanto que el número total de cardenales electores es ahora de 121, uno más de lo que marcan los cánones para tomar parte en dicha encomienda.

Además del Arzobispo de Monterrey, son nuevos cardenales otros tres obispos latinoamericanos: Pedro Scherer, de Brasil, así como Leonardo Sandri y Estanislao Esteban Karlic, de Argentina.

Se añaden a la lista total el estadounidense Daniel Di Nardo, los españoles Lluíz Martínez Sistach y Agustín García-Gasco Vicente, además de los miembros de la curia romana Giovanni Lajolo, Paul Joseph Cordes, Stanislaw Rylko, Angelo Comastri, Raffaele Farina y John Patrick.

Entre los nuevos purpurados europeos también están el irlandés Séan Baptist Brady, el francés André Vingt-Trois, lo mismo que el italiano Angelo Bagnasco.

El Cardenal Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, está al frente de una de las arquidiócesis más grandes del mundo, pues en su territorio hay casi 7 millones de habitantes, de los cuales el 75.5% son católicos.

Monseñor Robles Ortega es originario de la población de Mascota, Jalisco (perteneciente a la Diócesis de Tepic), donde vino a la vida el 2 de marzo de 1949. Es el tercero de los dieciséis hijos nacidos en el hogar cristiano formado por los señores Francisco Robles Arreola y Teresa Ortega de Robles.

El Cardenal Robles realizó sus estudios de Humanidades en el Seminario Menor de Autlán; cursó Filosofía en el Seminario de Guadalajara y estudió Teología en el Seminario de Zamora, de acuerdo con los apuntes biográficos que han sido ampliamente difundidos.

El hoy flamante Cardenal fue ordenado presbítero el 20 de julio de 1976, en la Parroquia de Mascota, para la Diócesis de Autlán, por monseñor Maclovio Vázquez, obispo de Autlán.

Después de su ordenación sacerdotal, Francisco Robles Ortega completó sus estudios en Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana (1976-1979).

En el desempeño de su fecundo ministerio sacerdotal, Mons. Robles fue cumpliendo numerosas encomiendas, entre otras la de Vicario General de Autlán y profesor de Filosofía y Teología en el Seminario de esa Diócesis.

Al morir su obispo, monseñor Maclovio Vázquez Silos, lo cual sucedió en el mes de julio de 1990, Mons. Robles fue nombrado Administrador Diocesano.

Un año más tarde, el 30 de abril de 1991, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo Titular de Bossa y Auxiliar de Toluca. Posteriormente, el 5 de junio de 1991, don Francisco Robles fue consagrado obispo por monseñor Alfredo Torres Romero, segundo obispo de Toluca.

A la muerte de Mons. Alfredo Torres, ocurrida el 15 de octubre de 1995, don Francisco Robles fue nombrado Administrador Diocesano.

Menos de un año había transcurrido cuando ya el Papa Juan Pablo II lo designó obispo de Toluca y fue así que tomó posesión de su cargo el 15 de julio de 1996.

A lo largo de toda su trayectoria ministerial, se ha testimoniado abundantemente su caridad pastoral.

El 25 de enero del 2003, el Papa Juan Pablo II, lo nombró XI Arzobispo de Monterrey, al aceptar la renuncia del señor Cardenal Adolfo Antonio Suárez Rivera (q.e.p.d.).

Que el Papa Benedicto XVI haya impuesto al birrete cardenalicio a nuestro Arzobispo, ha producido una gran alegría entre los fieles de la Iglesia Particular de Monterrey y de un modo concreto en nuestra Parroquia Jesús Nazareno, donde Mons. Robles Ortega ha sembrado y cultivado grandes afectos.

Compartimos la alegría de todo el Pueblo de Dios que peregrina en esta Iglesia particular de Monterrey, lleno de gozo por la distinción que el Santo Padre ha hecho a nuestro Arzobispo y aprovechamos para elevar una plegaria por el descanso eterno de nuestro Arzobispo emérito, el también Cardenal Adolfo Antonio Suárez Rivera.

¡Felicitaciones, señor Cardenal Francisco Robles Ortega!