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EL ROSARIO DE CATÓN

Otros poemas ha inspirado ese amor: la Salve, tan cara a Ramón López Velarde, y aquella de mil quinientos años: "Bajo tu amparo nos acogemos Y la leyenda: Aquellos Milagros de Nuestra Señora, que cantó Berceo, uno tras otro ingenuos cuentos como las cuentas del rosario. Y la antañona historia venida de la Francia. La del juglar acusado de haber robado un escarpín de plata de la Virgen.

- Ella me lo regaló.

-¡Ladrón! ¡Sacrílego! ¡A la horca!

Y pide el pobre artista que antes de darle muerte lo dejen bailar frente a la imagen de la Señora, pues no sabe otra oración más que su danza. Y baila, y la Virgen sonríe y delicadamente mueve el pie para dejar caer el otro escarpín, premio de la adorada a su amador.

En toda mujer hay una Virgen que dura para siempre, y hay una madre aunque no tenga hijos. Yo amo a la Virgen porque es mujer, y amo a las mujeres porque todas son un reflejo de la Virgen, sin excluir a las vírgenes de medianoche a las que con inspirado acento cantó don Daniel Santos.

Bajo su amparo - bajo el amparo de alguna mujer -vamos siempre los hombres por la vida. Como la Virgen, también a ellas les pedimos que nos cubran con su manto. Perdidos somos sin esa protección al mismo tiempo terrena y celestial.

Ya se pueden reír mis amigos. A sus risas contestaré entonando el recio himno "¡Mexicanos, volad presurosos., del perdón de la Virgen en pos!".

Mariano soy por parte de padre y madre. Es de lo poco bueno que hay en mí. Quiero ir atado por la suave cadena de un rosario y pasar por el mundo entre un cortejo de advocaciones presidido por Nuestra Señora del Carmen y por mi señora María de la Luz.

Y el día que esta vida se me acabe y me empiece otra, quiero irme de la mano de una mujer que ha sido para mí como una Virgen y llegar de la mano de una Virgen que me ha cuidado siempre con suaves ternuras de mujer. Así sea.

- Catón (Armando Fuentes Aguirre)