PERSEVERAR EN EL SEGUIMIENTO DE JESUS
Nos queda claro que es difícil perseverar cuando se trata del seguimiento de Jesús.
Paradójicamente, cuanto mayor sea el entusiasmo inicial, tanto más rápido será el desplome, pues la algarabía desbordada está más en el trote que cansa, que en el paso que dura, porque los creyentes de ese tipo no están enfocados en perseverar, tanto como lo están en ser reconocidos por su entrega, aunque pronto la conviertan en deserción: lucen evidentes habilidades para correr velozmente, pero de ninguna manera vencerían en una carrera de resistencia. Por eso muchos de ellos se quedan a la mitad del camino, y causan un gran asombro en sus comunidades, donde los demás los habían visto como modelos a imitar. Vana ilusión.
Por eso, ¡qué importante es el testimonio que arrastra y lleva hacia Jesús!, ya que el testimonio contrario desparrama rápida y eficazmente; porque además somos muchos los dizque cristianos que estamos a la espera de cualquier excusa para salir corriendo. Pero es necesario advertirlo: Renunciar al camino emprendido en pos de Jesús, es un gravísimo error, pues solamente l que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará(Mt 10, 22).
Este tema vale oro en nuestro tiempo, cuando son muchos los que se dicen parte de la Iglesia, pero en una especie de membresía virtual, sin el mínimo compromiso de comunión ni de participación; son personas que no han abandonado la Iglesia, simplemente y sólo por que nunca han estado en ella.
Otra clase de reyentesson los que no tienen una vida espiritual sólida: hacen como que están en la Iglesia, pero más bien siempre están como que hacen, pero no hacen nada.
- Es necesario perseverar en la fe, pues todo el que deliberadamente desobedece a Dios, es porque no cree en Él. Si creyera, se le rendiría.
El problema es que nos seducen la comodidad, el placer inmediato, el poder, las riquezas y todo aquello que nos mantenga a salvo del sufrimiento. Inclusive son muchos los que piensan que si el seguimiento de Jesús trae dificultades o no nos libra de todas las formas de adversidad, lo mejor es poner pies en polvorosa (y lo hacen).
Se trata de los creyentes "light", a quienes hasta nos gustaría que el Señor nos diese una cruz a nuestro gusto, una cruz ligera, para no llevarla con esfuerzo. Todo debe estar bien, según nuestros criterios. Pero olvidamos que el Señor ha hecho maravillas con nuestra vida. La grandeza del Cristo de los evangelios es tal que las dudas son acalladas. Por eso los discípulos que permanecieron junto a él cuando muchos otros le abandonaron, a la pregunta de Jesús, iquest;ustedes también quieren iirsele responden: eñor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna(Jn. 6:67-68).
Hagan lo que hagan otros, nosotros no dejaremos de andar en seguimiento del Señor. Eso es perseverar en la fe.
Es conmovedor el testimonio de san Pablo, al tener que pasar por un sin número de pruebas, tentaciones y sufrimientos: "En cinco ocasiones me castigaron con los treinta y nueve azotes. Tres veces me apalearon y una me apedrearon. En tres ocasiones se hundió el barco en que yo viajaba, y a punto de ahogarme, pasé una noche y un día en alta mar. He viajado mucho, y me he visto en peligros en la ciudad,, en el campo y el mar, y en peligros entre falsos hermanos. He pasado trabajos y dificultades; muchas veces me he quedado sin dormir, he sufrido hambre y sed, muchas veces no he comido; he sufrido por el frío y por la falta de ropa" (2 Corintios 11,24)
Pero en otra carta, el apóstol nos dice: "Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio, ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa." 2Timoteo 4,6-8).

