VISIÓN ADOLESCENTE
Tú quisieras que tu papá a veces te prestara el carro para irte a pasear con tus amigos, pero él siempre se niega y por eso llegas a creer que no te quiere. Pero es precisamente porque te quiere que no te permite usar el carro. Teme que puedas tener un accidente y que además de hacerte daño, vayas a perjudicar a otras personas.
No uses el argumento de que otros papás sí les prestan el carro a sus hijos o hasta les compran uno. Muchos de esos papás han tenido que llegar a sentirse arrepentidos por no haber sido firmes en negar a sus hijos el uso del carro: Ellos saben muy bien que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en nuestro País. En muchos de esos accidentes que no debieron suceder, los jóvenes que no han muerto, sí han quedado en discapacidad permanente. También ha ocurrido que hicieron mucho daño a otras personas inocentes y además provocaron grandes gastos que perjudicaron muchísimo la economía familiar o fueron a parar a la cárcel por causa de su imprudencia.
Si bien son muy numerosos los factores que inciden en los accidentes de tránsito, si los papás no ponen ciertos límites en lo que permiten a sus hijos, habrá una causa importante que seguirá generando este problema.
Te sugiero que no caigas en la tentación de ir a buscar comprensión con los amigos cuando algo te molesta o te preocupa. Lo que sucede es que has llegado a creer que no vale la pena hablar con tus papás, porque ellos no te entienden y tus amigos sí. Eso no es verdad: Tus amigos puede ser que te den por tu lado, porque de alguna manera son muchachos que piensan igual que tú, pero eso no quiere decir que tengan la razón. Tus papás tienen más experiencia y te conocen mejor que nadie; por eso están más capacitados para escucharte y aconsejarte. Además y al final de cuentas, a tus papás tú les importas realmente, pues fuera del amor de Dios, los únicos que te aman verdaderamente son tu papá y tu mamá; son los que están realmente dispuestos a cualquier cosa por ti, por tu bienestar. Los amigos casi en todos los casos saldrán corriendo cuando más los necesites. En cambio, tus papás siempre estarán disponibles para ayudarte.
Algunos adolescentes o jóvenes como tú, como yo, caen en el error de escaparse de casa, tomando la que es una pésima decisión. Allá afuera son sumamente vulnerables: la mayoría de los chavos que abandonan el hogar, terminan como delincuentes, como adictos o como víctimas del delito, por lo menos.
Tienes que aprender a valorar a tu familia, a tratar de saber quiénes son tus padres en realidad: Aquellos que te han traído a la vida y se han dedicado a ti por amor.
Sabemos que sí hay padres que no han cumplido su deber de cuidar y educar a los hijos como Dios manda. Pero si ese no es el caso de tus papás, debes reconocer que ellos siempre han estado al tanto de ti: Desde que naciste satisfacen tus necesidades y te han rodeado de cariño. Como un tiempo fuiste bebé, a lo mejor ya ni te acuerdas, pero tu mamá y tu papá a veces ni siquiera dormían por estar velando tu sueño.
¿Has pensando en cuántos sacrificios han hecho por ti?
Cuando llegas a pensar y hasta a creer que tus padres no te entienden, mejor pregúntate si no será tal vez que tú no los entiendes a ellos.
Mamá trabaja todo el día, siempre preocupada por mantener el buen funcionamiento del hogar, por asegurar el bienestar de la familia, por cuidar el presupuesto, vigilar que las necesidades tuyas y de los demás miembros de la familia se resuelvan: que haya ropa limpia, que la casa esté aseada, que el almuerzo, la comida y la cena estén a tiempo, etc. Esto, sólo para considerar una parte de la lista de tareas y de responsabilidades que asume una madre.
Y de tu papá, ni se diga. Imagina lo pesado que es para él trabajar duro toda la jornada, soportar algún jefe de esos que no son amigos ni de sí mismos, ajustar los tiempos para que las tareas que le asignan se cumplan, aguantar compañeros de labores que no son personas agradables, trabajar en un ambiente físico quizá sucio, lleno de ruido o en otras condiciones igualmente deplorables.
Imagínate lo que es para tu papá llegar a casa, llevar y revisar las cuentas para que el dinero alcance cuando llegan las facturas de la luz, el gas, el agua, el teléfono, la renta, las colegiaturas, los pagos por algunas deudas contraídas, la reparación o mantenimiento del automóvil, arreglos que necesita la casa, la compra de la despensa, calzado, ropa, etc., etc., etc.
Si analizamos este panorama en que estamos enfocados, la verdad es que muchos padres de familia, cumplen de maravilla eso de negarse a sí mismos, porque no toman nada para sí; sólo las responsabilidades. Están volcados completamente hacia la satisfacción de las necesidades de la familia.
Como hijo, tú debes tener en cuenta todo esto y hacer un esfuerzo para entender las razones y actitudes de tu papá y de tu mamá ante tus demandas. Aprenderás a manejar tus frustraciones, contribuirás a la armonía familiar, evitarás disgustos a tus padres y tú crecerás como persona, ante ti mismo, ante los demás y ante Dios.
Cuesta trabajo, sí. Pero se puede lograr. Lo básico es establecer la mejor comunicación posible, porque cuando ésta se logra, te darás cuenta de que tus padres te aman y que jamás han pensado en simplemente fastidiarte; ellos descubrirán que tú pasas por un proceso de crecimiento con algunos aparentes signos de rebeldía y que no eres, por supuesto, un hijo desagradecido y sin remedio.

