Encuentro de Dinámicas para Adolescentes
Ya a bordo del autobús, durante el trayecto los muchachos y muchachas fueron iniciando la integración y preparándose para las sorpresas que habrían de llegar con el encuentro. Al principio no fue fácil, pero poco a poco los chavos y chavas fueron abriendo su corazón a la acción del Espíritu, que es el autor de la comunión; así se percibió cuando arribaron al Centro, algo más animados y dispuestos.
La llegada fue poco después de las 8 de la noche. Ahí estaban esperando ya los integrantes del equipo de servicio, con una bonita manta de Bienvenida y mucho entusiasmo para iniciar el Encuentro, después de las debidas presentaciones. Una vez que éstos recibieron sus gafetes, pasaron a la sala audiovisual, donde se dieron los primeros temas, antes de ir al Comedor para cenar, compartiendo los alimentos y refrescos que cada uno llevó.
Más tarde los encuentristas tuvieron media hora de oración, antes de ir a sus habitaciones a descansar.
El sábado la campana sonó anunciando la hora de levantarse para darse un buen baño y luego ir a la capilla y tener unos 20 minutos de oración para empezar el día en el nombre del Señor. Enseguida, un sabroso almuerzo: huevos con jamón, tortillas de harina y licuado (que estaba riquísimo).
Ya en el aula, toda la mañana fueron temas y dinámicas sobre la comunicación, el temperamento de la persona, los amigos, el noviazgo y sobre todo se hizo una presentación muy impactante acerca del amor de Dios, el cual se nos muestra claramente en Jesús, Aquel que nos amó hasta el extremo de dar su propia vida por nosotros.
Llegó nuevamente la hora de la comida, que por cierto todos disfrutamos mucho, porque fue muy sabrosa y abundante.
Del comedor otra vez al aula, para empezar la tarde y recibir uno de los mejores temas del encuentro, aquel donde se nos enseñó a valorar nuestra familia, los sacrificios que muchas veces hacen nuestros padres para sacarnos adelante; en fin, lo mucho que importan los papás y mamás en la vida de cada uno. Fueron momentos en los que fuimos sacudidos y nos pusieron a reflexionar. La mayoría lloramos un poco, o un mucho, pero fue muy sano, porque se siente la liberación.
Luego de un corto receso, por contraste tuvimos también el que fue uno de los tiempos más divertidos del encuentro: El Rally, que nos llevó del llanto a la risa.
Cuando estuvieron armados los equipos, éstos fueron descubriendo las bases y se toparon, por ejemplo, con aquella donde se tomaba la foto del recuerdo; el padre Carlos estuvo recibiendo a los equipos en la 2, para hacer carretillas; en la otra base de plano todos le entramos grueso a la diversión.
Ya después tuvimos un tema sencillo sobre la Biblia, para enseguida bajar al comedor y cenar, muy rico, pues se sirvió chili dog calientito, en pan suave y de a dos o tres piezas para el que quisiera. Después de cenar, vimos el tema Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.
Ya a estas alturas todos andábamos prendidos pues el encuentro se iba poniendo cada vez mejor. Una buena muestra fue que después del tema nos invitaron a la capilla para tener una Hora Santa que, de tan padre que estuvo, se nos hizo cortísima. Durante el tiempo de adoración, una de las chavas del equipo, Yunny, cantó Nadie te Ama Como Yo, Renuévame, Entraré, Te Doy Gracias Jesús, y otros cantos que iba intercalando con su oración, bonita y muy profunda. Otro detalle de esa noche, que va a quedar entre nuestros mejores recuerdos, fue que el padre Carlos nos ofreció confesar a los que quisiéramos hacerlo y bueno, pues la mayor parte aprovechamos ese grandioso regalo; también nos dejaron estar por turnos cara a cara con el Santísimo. ¡Imagínense! Todo fue impresionante, y como para nunca olvidarlo, la mera verdad. Sin embargo, por si fuera poco, para redondear nuestra comunión con Dios, le dirigimos una breve pero bella oración en el patio central.
Pero si creímos que por ese día había sido todo, pues no. Nos fuimos enseguida al salón y disfrutamos un baile, que estuvo animadísimo. El padre Carlos nos acompañó cantando y bailando, con mucha alegría.
El domingo, muy temprano, nuevamente tuvimos un rato de oración en la capilla, luego nos fuimos a almorzar tamalitos muy ricos, empezamos a bajar las maletas y asistimos a otros temas en el aula.
Después de la comida, que también este día estuvo muy buena, volvimos al salón e hicimos un compromiso de darle seguimiento en nuestra vida a todo lo aprendido.
Ya con las maletas abajo y estando listos para subir al autobús, pues nos prendimos con esa que se llama Cuando un Cristiano Baila, donde le entramos todos, encuentristas y coordinadores, todos en la bailada, para no sentir tanto la tristeza de la despedida.
Ya de regreso en la Parroquia, nos recibió con mucho cariño el padre Abramo y nos celebró Misa el padre Carlos; casi todos dimos nuestro testimonio del encuentro, saludamos en voz alta a nuestros papás, les dijimos cuánto los queríamos y al final el padre nos impuso una cruz muy significativa. Además todos traíamos ya puestas unas playeras muy bonitas que nos regalaron con el logo de la Parroquia.
Para que no quedara duda de que estábamos muy contentos, todos nos pasamos al frente y se dejó escuchar, otra vez, aquello de Cuando un Cristiano Baila, Baila, Baila, Baila.
Y ya llegó el momento de despedirnos.
La verdad, estamos muy admirados por el excelente trabajo del equipo de jóvenes que atiende estas dinámicas y muy agradecidos tanto con ellos como con el padre Abramo y el padre Carlos.
Muchas gracias a Luis, Pepe, Adolfo, Sergio, Humberto, Régulo, Orlando, otro Sergio, Yunny, Ari, Nina, Marce, Yessy, Erika, Paty y César. ¡Nunca los vamos a olvidar! Damos gracias también al equipo organizador y de cocina: la señora Lupita Cavazos y la señora Lety Vidales, el señor Aurelio Moreno y el señor Juan González.
Nuestro agradecimiento también para los padres de familia, por permitir la participación de sus hijos e hijas en este encuentro; en especial gracias a las personas que brindaron apoyo económico y en especie para la dotación de alimentos y para cubrir gastos diversos que se presentan en esta clase de actividades.
Felicitaciones a todas las chavas y chavos que con este Encuentro se hermanaron para siempre en Cristo: Natalia, Ana, Maely, Margarita, Cynthia González, Abigail, Cinthia Sánchez, Valeria, Cecilia, Mónica, Karina, Lucía, Edith, Martaelisa, Erika, Cinthia Cárdenas, Blanca, Silvia, Jessica y Miriam. También Marcelo, Mauricio, Danny, Christian, Sergio, Jesús Emanuel, Carlos, José Eduardo, Juan Carlos, José Luis y Elías.
¡Que el amor de Dios guíe para siempre nuestras vidas!





























