FESTEJAMOS CON ALEGRÍA A NUESTROS ANCIANITOS
La Misa la ofició nuestro párroco, el padre José Abramo, a partir de las 11 de la mañana. En los momentos previos a la celebración, saludó personalmente a casi todos los ancianitos que pudieron acompañarnos, procedentes de los distintos sectores parroquiales, en especial de san Mateo y san Marcos. Este cálido recibimiento que les brindó el padre Abramo, fue para Él el fundamento de su predicación acerca del inmenso amor de Dios y cuán grande debe ser nuestra gratitud a Él por el don de la vida, que ha sido derramado abundantemente en nuestros queridos ancianitos.
Redondeando el espléndido regalo de poder participar todos unidos en la celebración eucarística, posteriormente nuestros ancianitos fueron invitados especiales a una bonita reunión de convivencia; bonita, primero por razón de tan distinguida concurrencia, y después porque hubo ahí sabrosa comida, pastelillos, refrescos, música y muy bellas canciones, en la voz romántica de Jaime Duarte. Él es un tecladista que ya otras ocasiones ha participado generosamente animando estas reuniones.
Recordamos que el viernes 25 de agosto de 2006 fue un día sumamente caluroso, pues la columna de mercurio estuvo indicando un punto muy cercano a los 40 grados centígrados. No obstante esa condición, nuestros ancianitos se mostraron muy contentos y animados, disfrutando los alimentos y sobre todo la convivencia, aunque hubo algunos otros que mejor aprovecharon el tiempo de las complacencias, ya que Jaime Duarte abrió con su arte el baúl de los recuerdos y fue de ese modo que el ambiente se llenó de viejas melodías, que no por viejas dejan de ser bellas y que arrancaron algunas lágrimas cargadas de añoranza.
En suma, nos llena de gozo que nuestros ancianitos hayan estado contentos. Y lo agradecemos primero a Dios, por habernos concedido tener esta fiesta con ellos; también damos gracias a sor Irene, quien, como siempre, trabajó muy duro ese día; a las personas que ayudaron en el traslado de los ancianitos, lo mismo para traerlos que para regresarlos a sus hogares; a los equipos de servicio, a las personas de pequeñas comunidades que prestaron su apoyo y a toda la gente que de diversas formas se involucró y contribuyó a que esta memorable fiesta se realizara.
Dios les premie a todos su generosidad.

















